Periodistas "sin prensa"

 

Y… ¿qué quiere que le diga vecino…? La verdad es que como que se me ha conmovido mi corazoncito proletario y futbolero al ver cuánto y cómo todos los medios de comunicación, orales, escritos y televisados se han preocupado por el despido del periodista uruguayo Víctor Hugo Morales de la Radio Continental de Buenos Aires. Y puedo asegurarle que Víctor Hugo se merece nuestra preocupación, porque es un profesional en serio, un representante de nuestro país mejor que muchos embajadores que ganan fabulosos sueldos en dólares por figurar en el mundillo diplomático. Es además una persona solidaria, a quien –repito– admiro y respeto, personal y profesionalmente.

Pero… ¿quiere que le diga la verdad vecino…? lo que me rechina, chirría, cruje (agréguele todos los sinónimos que se le ocurran) es que esa misma preocupación, ese mismo despliegue informativo, esa misma forma de rasgarse las vestiduras, no la lleven a cabo también con los cientos de periodistas de acá adentro, uruguayos también, profesionales dignos también, han sido despedidos, enviados a seguro de paro, suspendidos de una forma u otra por todos los medios de comunicación masivos de este país. Esos mismos medios de comunicación que dedicaron –y dedican todavía– titulares a la situación por la que atraviesa el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales.

 

Porque… ¿quiere que le diga una cosa vecino?… Estoy seguro de todas formas que el destacado colega de una manera u otra podrá arreglársela para «parar la olla» mientras sale del paso y consigue otro empleo (ofrecimientos estoy seguro no le faltarán). Lo que realmente me preocupa es que se lo digo porque esto seguramente no salió en la tapa de los diarios ni lo mostraron por televisión ni lo dijeron las radios, salvo hago una excepción, el valiente colega Luis Carlos Cotelo que lo dijo con puntos y comas en su programa– hay periodistas uruguayos, aquí, adentro del país, sumidos en la indigencia al perder sus trabajos, algunos rebuscándoselas de taxistas –los que han tenido más suerte– otros de cuidacoches y otros en la indigencia y marginación total como por ejemplo un excelente periodista que conocimos en Francia durante su exilio y que luego volvió al país hasta que quedó desocupado y ahora totalmente marginado pide limosna en la puerta de la Iglesia del Cordón.

 

Lo que yo pretendo vecino… ¿sabe qué es? No que se callen los distintos medios lo que le está pasando al colega Víctor Hugo Morales. ¡No! Pretendo que tampoco se callen lo que los periodistas uruguayos estamos sufriendo al ver cómo se cierran nuestras fuentes de trabajo, cómo la crisis ha llevado a que poco a poco las empresas se vean urgidas a reducirse para sobrevivir, y de una forma u otra hacerle justicia a tantos y tantos colegas que están sufriendo la tremenda desazón del desempleo, que en el caso de esta profesión, para quienes hemos hecho de ella más que una vocación una razón de vida, es también una especie de descuartizamiento. *

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