Sacapuntas

Agua para todos

Antonio Pippo

 

Wimpi decía, observando la naturaleza, que todo está bien como está, todo se necesita. Lo mismo podría decirse de los derechos humanos.

Uno de los esenciales es el derecho al agua potable, amenazado hoy afuera y adentro del país. Afuera, tanto por la escasez natural de agua dulce como por la obra devastadora del hombre y su ambición, que nos han dejado una distribución muy injusta. Adentro, porque hay quienes están alentando la concesión a privados del servicio de la vital sustancia; funcionarios de confianza del presidente Batlle y voceros de la coalición de gobierno están promoviendo que el Estado se saque de encima el reparto de agua potable y también el saneamiento.

Este asunto de la privatización de servicios públicos no es moco’e pavo. En algunas áreas y en determinadas circunstancias puede ser necesaria. Si hablamos de la distribución de agua potable, está claro que no.

Hay varios argumentos.

Un estudio realizado por la Federación de Funcionarios de OSE ha revelado algunos datos conmovedores. El planeta tiene apenas un tres por ciento de agua dulce y sólo el uno por ciento está disponible para consumo humano. Las empresas transnacionales han advertido que la competencia por el agua será tan dura en el futuro que hasta podría causar guerras. Y, claro, para que el agua llegue fácilmente a quienes pueden pagar un buen precio por ella, es necesario que su distribución esté en manos privadas: «… si el agua es privada, los pobres no tendrán agua».

Por otra parte, aquí nomás, a la mano, tenemos el ejemplo de lo que pasa hoy en Maldonado con la parte privatizada del servicio: hay facturas con cargos fijos de hasta 1.500 pesos. ¿Quiénes pueden pagarlas?

Creer en los empresarios que nos dicen que la competencia hará todo más barato y eficiente es una ingenuidad como aquella en la que incurrió el explorador Emile Petitot. Conoció a un piel roja septuagenario al que halló muy dulce y con quien conversó largo rato. Al irse, muy complacido, otros indios le advirtieron: -Mire que éste se comió a dos esposas y un cuñado. *

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