En defensa de la verdad
Dice el edil Carrasco en su nota del pasado 6 de octubre que mis críticas son falaces, porque no se anima a llamarme mentirosa que es lo mismo. Yo sí digo que miente o se miente a sí mismo y lo hace además con un estilo que le desconocía y que no le beneficia porque no le es propio.
Corresponde puntualizar:
1- Que reconoce el descalabro financiero y el déficit de 25 millones de dólares de Tabaré Vázquez, ya que sobre eso no argumentó en contrario.
2- Que en el último ejercicio 2001 eso de manejar el dólar les permitió bajar de 101 (como él mismo reconoció) a 61 millones de dólares el déficit y así seguirán haciendo en el 2002, no porque el déficit en sí mismo descienda.
3- Que le agradezco que llame a la reflexión sobre las obras y los servicios a la población, a pesar de que suene a paradoja que lo recuerde especialmente en estos días con la ciudad llena de basura, el Solís en ruinas y la gente en las paradas con cada vez menos transporte. Reflexionando le recuerdo que el último gobierno colorado recibió la Intendencia fundida y con casi 15.000 funcionarios, los disminuyó a 12.400, brindó un aumento salarial reconocido reiteradamente por el gremio de Adeom y a pesar de cambiar tres intendentes terminó con un superávit de 13 millones de dólares. Como si fuera poco dejó la planta de biogás y el emisor subacuático listo para inaugurar y un andamiaje social de más de 800 comisiones de fomento que no hacían obra para el gobierno sino para los vecinos y que no eran usadas como bandería política sino para gobernar con la gente.
4- Que ni la administración de Vázquez ni la administración Arana han dejado ninguna obra que los identifique, lo que dejaron han sido deudas.
5- Que tengo la mejor disposición para discutir y comparar cuando quiera las políticas sociales clientelistas de la coalición de gobierno de Montevideo con las políticas sociales por ejemplo de los gobiernos del doctor Sanguinetti y los resultados obtenidos.
6- Que intenta agraviarme al decir que no entiendo razones sociales y humanitarias porque «mi partido no ejerce la solidaridad», cuando el edil José Carrasco conoce la solidaridad de mi partido desde su fundación, incluso en la época en que él lo integraba y su sector, el pachequismo, dispuso medidas de amplio respaldo popular para resguardar el bolsillo de la gente como lo fue la congelación de precios y salarios.
6- Que sí digo que hay en la IMM 7.834 funcionarios. Olvidó agregar «presupuestados». Y «olvidó» agregar que también digo que hay 1.036 contratados (entre los que figuran 110 asesores del intendente, algunos con sueldos de más de $ 60.000), 400 becarios, 102 pasantías, 781 contratos a través de ONGs, más 45 arrendamientos de servicios y de obras, lo que suman 10.218 sueldos que se pagan mes a mes en la IMM.
Y si a eso agregamos las más de 90 tercerizaciones y las obras contratadas a empresas privadas, es notoriamente mucho más elevado el número de salarios que mensualmente pagamos los montevideanos.
7- Que en tanto en la administración colorada ingresaron 600 funcionarios incluyendo más de 300 restituidos, con Vázquez ingresaron 3.150, con Arana hasta el momento 1.100, lo que totaliza 4.250, o sea el 48% de los actuales. Quiere decir que mientras por un lado se gastó en dar incentivos para los retiros anticipados por otro lado se aumentaron los funcionarios en 4.250.
8- Que no es justo y lo sabe, comparar la IMM con intendencias del interior, que recaudan muchísimo menos, que tienen dificultades de gestión mucho mayores y que no han estructurado un sistema como el montevideano donde los inversores y los montevideanos todos pagan hasta por el espacio aéreo que ocupan. Por no decir hasta por el aire que respiran.
Las deudas bancarias son de 23 millones de dólares con pago por intereses que llegó a los U$S 6.300.000. Pagan hasta ahora los salarios con préstamos y endeudamiento, pero paralizan las obras y empeoran cada día más los servicios a la población. Y ni hablar del endeudamiento total que independientemente del déficit, asciende a casi 70 millones de dólares, cifra que se intenta disimular con un maquillaje presupuestal tan chabacano como ostensible. En cuanto a persecución ideológica de diversos tipos y con diversos orígenes, sobran ejemplos en las actas de la Junta Departamental, con reclamos de funcionarios que sufren arbitrariedades. No lo digo yo, lo dicen los perseguidos. Agrego los favores con que la administración municipal montevideana premia las «afinidades políticas».
De eso también tenemos constancia. *
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