Luminarias perversas, investiduras irrespetadas

 

Ante la ineficiencia de la Dirección de Obras de la Intendencia y la restricción de gastos para San Carlos, el presidente de la Junta Local hizo gestiones ante el intendente de Montevideo, arquitecto Mariano Arana, y directores de esa comuna, y se consiguió la donación de 150 focos para paliar las necesidades de alumbrado público en todas las zonas de la jurisdicción de la JLASC. Enterado del hecho, el intendente Antía entendió que la generosidad de la Intendencia Municipal de Montevideo era una «falta de respeto a su investidura» y que había sido «un acto de demagogia del presidente de la Junta»

Falta de respeto es la que Antía les ha tenido a todos los vecinos que viven en la jurisdicción de la JLASC. Y demagogia fue la de él, cuando les mintió en la campaña electoral, les mintió en el Presupuesto Quinquenal y aún les sigue mintiendo.

En la campaña electoral reconoció que los gobiernos de su propio partido, por rencillas internas habían postergado las obras en la zona y anunció que su gobierno iba a revertir ese atraso.

A mediados de 2001, en el presupuesto quinquenal (2001/2005) Antía y los ediles de la coalición anunciaron con bombos y platillos, que se iban a hacer obras en San Carlos por 230 millones de pesos.

Como lo adelantaron nuestros ediles en la Junta Departamental, ninguna de esas promesas podía cumplirse y menos de un año después, Antía envió la modificación presupuestal que hoy rige.

En San Carlos se recortó un 65%, cuando en el resto del departamento fue de apenas un 8%. Si esto no es discriminación ¿qué es?

En 2002 difícilmente se inviertan más de 7 millones, por lo que en el quinquenio 2001/2005 las inversiones reales no van a pasar de 35 millones de pesos.

Esa cifra es el 15% de lo prometido en el presupuesto, es menos aún de lo que se invirtió en el período pasado cuando le cortaron los víveres a Varela.

¿Cómo se puede pasar de 230 a 35 en menos de un año? O se es un gran mentiroso al que no le importa faltarle el respeto al 25% de la población del departamento o se es muy burro o se está rodeado de incompetentes. Desde siempre a los carolinos se nos ha dicho que lo que recauda la Junta de San Carlos no alcanza ni para pagar los sueldos de sus funcionarios. Eso es una excusa para postergar las inversiones que la zona reclama y además, para perpetuar la dominación que ejerce la Intendencia sobre la Junta Local Autónoma de San Carlos.

Ese supuesto déficit es una gran mentira. En varios años del gobierno anterior la Junta gastó mucho menos de lo que había recaudado, transfiriendo así parte de sus genuinos recursos a las arcas de la Intendencia. En el año pasado, ingresos y egresos estuvieron prácticamente equilibrados. Y de acuerdo con el presupuesto quinquenal vigente, entre los años 2003 y 2005 San Carlos va a transferir a la Intendencia casi once millones de pesos. La situación actual de la Junta Local, es de total asfixia económica. Sus autoridades ordenan gastos e inversiones, pero la Intendencia en clara violación de autonomía, no las autoriza o demora los pagos. Ya hay proveedores que le han cortado el crédito, en rubros tan imprescindibles como el pan para los merenderos y comedores.

San Carlos no pide que se le hagan transferencias «fuera de lo común» . Lo que se exige es que los recursos propios de San Carlos se vuelquen en su comunidad y no se desvíen para pagar los acomodos del intendente.

Ya es momento de reclamar lo que por ley le corresponde a San Carlos. Es la única Junta Local Autónoma del país que no maneja sus propios recursos. San Carlos recauda y manda el dinero a la Intendencia, para que luego se lo vuelvan a enviar para pagar sus gastos. Los carolinos no debemos mendigar lo que nos pertenece. Tenemos la madurez suficiente para administrar nuestros recursos, no necesitamos tutores y menos, tutores que han demostrado ser pésimos administradores y han llevado a la bancarrota a una de las Intendencias más ricas del país. Antía es un intendente rico pero que no toma conciencia que está al frente de una Intendencia totalmente empobrecida y desfinanciada. Es contradictorio, pues por un lado pide esfuerzos para bajar los gastos, aunque él no se esfuerza, pero por otro se indigna y sale enojado a la prensa, cuando el presidente de la Junta de SC genera un ahorro equivalente a 150 luminarias.

El con sus recursos no puede invertir en alumbrado, pero prefiere que los vecinos sigan en una boca de lobo, antes de que la Junta les solucione sus problemas con luminarias regaladas por el intendente Arana. El ha negado recursos a la Junta Local Autónoma de San Carlos a tal extremo que en los últimos dos meses la misma no ha tenido un solo peso en caja.

Lo que en el fondo le molesta es que el gobierno frentista de Montevideo, a pesar de estar atravesando grandes dificultades financieras, tenga actos de solidaridad como el de donar 150 focos a San Carlos, o regalar camiones recolectores usados y reciclados a otras intendencias pobres.

Para contradecir el título diríamos al final: ni las luminarias enviadas a la Junta Local Autónoma de San Carlos por la Intendencia Municipal de Montevideo son perversas, ni la investidura del intendente ha sido irrespetada.

Por favor señor intendente, abajo en el piso; lejos del 5º piso donde usted «hace que gobierna» desde el Palacio Municipal, la realidad existe y la gente clama por alimento, trabajo, salud y educación. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje