El drama de la salud pública

La situación de la salud pública, de acuerdo con las más jerarquizadas opiniones, es trágica. Según el hematólogo, catedrático y presidente de la Academia Nacional de Medicina, Roberto de Bellis, los médicos están a punto de caer en omisión de asistencia por falta de insumos. «Si el Estado no otorga recursos a la salud pública» –afirma– «el país tendrá en el sector estatal una atención sanitaria similar a la de las naciones más pobres del tercer mundo».

«Si en unos meses no hay soluciones» –agregó– «los médicos estaremos al lado del paciente sólo para tomarle la mano y confortarlo hasta que muera, porque no tendremos remedios para curarlos».

Estas afirmaciones son suficientes para describir el panorama de la salud en Uruguay, su nivel de dantesco descalabro provocado por quienes utilizaron, entre otras cosas, los fondos de la Tesorería para apuntalar a un sistema financiero al que se le terminó su lucrativa función de «caja negra» de la Argentina.

Quizás este análisis parezca algo simplista, ya que la problemática de la salud tiene diversos aspectos, algunos que persisten desde hace mucho tiempo. Sin embargo la mayoría de ellos están vinculados al mismo tema: las consecuencias de la política recesiva que surge de las reiteradas acciones del gobierno.

Por ello, a esta altura, cuando el sistema de salud está cayéndose a pedazos, sería bueno conocer el pensamiento de algunos ideólogos del neoliberalismo, como el economista Isaac Alfie, que desde hace mucho tiempo viene proponiendo la desaparición de todo tipo de mecanismo solidario en esta área.

El ejemplo de la salud es válido para mostrar hasta dónde ha llevado al país la dislocada política del gobierno de Jorge Batlle, incapaz de concretar soluciones adecuadas para los problemas que acosan a todos los sectores.

Es verdaderamente dramático, en un país que posee una importante dotación de médicos, que la gente comience a morir por falta de atención. Y ello porque el dinero que estaba destinado a la compra de medicamentos y otros insumos se utilizó para tapar los pozos abiertos por el descalabro del modelo y su reflejo en el sistema financiero.

Sabemos de la buena voluntad y la comprensión del ministro de Economía que, obviamente, le ha tocado bailar con la más fea. Seguramente para Atchugarry cada resolución contiene el enorme dramatismo de administrar la miseria. Sin embargo, por ello entendemos que el tema de la salud debe estar entre sus prioridades. *

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