Ministro de Trabajo: asuma
Uruguay, sin ningún lugar a dudas, atraviesa una de sus mayores crisis emergente del fracaso estrepitoso del modelo neoliberal aplicado en las últimas décadas.
Uno de los aspectos alarmantes y consecuencia directa de la crisis es el nivel histórico de desocupación superando el 18% así como el histórico nivel de precarización del empleo (más de 400.000 trabajadores atraviesan esta situación).
Las causas de la crisis deben ser estudiadas caso por caso; así como la situación de la región y otros aspectos que exceden el objeto del presente artículo.
La realidad indica que aproximadamente 600.000 compatriotas pasan una enorme zozobra por el hecho de no tener trabajo o que aquellos que lo poseen se ven agobiados por una precariedad del mismo que tiene consecuencias en cada actitud y expresión social de la persona. No olvidemos que el mercado de trabajo opera como un generador de relaciones sociales que también se ven afectadas por la desocupación y precarización del empleo.
Naturalmente que es grave lo que venimos mencionando, pero más grave aun es la inercia inoperante del Poder Ejecutivo frente a esta realidad incontrastable.
La responsabilidad de buscar caminos para mejorar la situación y/o atemperar las consecuencias de la realidad mencionada corresponden al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y en particular a su soporte, el señor ministro. Un ministro cuya actuación es inexistente y casi autista frente a la realidad que se le impone, y que se ha ocupado exclusivamente de tratar de repartir algunos alimentos para algunos conciudadanos (a lo cual no nos oponemos). El ministro debe cambiar su actitud ya que si no lo hace, hará que se deba cambiar de ministro.
El mundo moderno (como les gusta decir a los neoliberales) frente a situaciones como las mencionadas que además debemos agregarle una inflación creciente aplica criterios de trabajo buscando el diálogo y la interacción entre los actores sociales vinculados a la temática social.
Siempre creímos que era impostergable en el Uruguay la aplicación de un modelo de relaciones laborales y negociación colectiva que entre otros aspectos tuvieran beneficios para el trabajador individual y para el colectivo social.
Un proceso de negociación colectiva (fundamentado en los principios tradicionales del derecho colectivo de trabajo) nos llevaría además a la protección de los principios fundacionales del derecho individual al trabajo.
La aplicación de estos principios es el inicio para comenzar a detener y/o disminuir las consecuencias de la precarización mencionada.
Para el Derecho del Trabajo existen tres flagelos terribles: la precarización, la desocupación y la inflación; si sobre ellos no se actúa, el trabajador subordinado corre riesgo de perder todas sus garantías y derechos.
Sí le queda al trabajador ejercitar sus derechos en la vía judicial correspondiente, pero corre el riesgo de perder su trabajo, por lo que la situación es peor aún.
No podemos comprender que frente a esta realidad el señor ministro de Trabajo no tome estas u otras medidas que tiendan a corregir por lo menos algunos de los aspectos mencionados anteriormente y otros.
Uruguay posee una larga cultura de negociación colectiva, lo que lleva a que los actores sociales estén formados y preparados para reanudar este camino; es verdad que puede ser un camino no sencillo, pero también es verdad que es impostergable.
Es impostergable que el ministro salga «de la jaula dorada del poder», para que asuma con responsabilidad funcional el cargo que desempeña y comience un trabajo de articulación con los actores del mundo del trabajo.
Si estas humildes reflexiones no le fueran convincentes ni fundamentadas, por lo menos nos gustaría que sirvieran para que el señor ministro dejara su inercia patética y de una vez por todas tuviéramos que discutir sobre iniciativas del Ministerio de Trabajo y no sobre sus silencios.
La crisis debe ser enfrentada con creatividad, mucho trabajo, decisión y búsqueda de acuerdos. Hoy es impostergable que este camino se empiece a recorrer o que quienes no quieren, no saben, o no pueden, den un paso al costado para que ideas nuevas sirvan de motor para el inicio de un camino impostergable.
En nosotros siempre encontrará toda la colaboración posible, para transitar el camino antes mencionado y discutir francamente todas las ideas y acciones. *
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