Los fantasmas
Antonio Pippo
Hay discursos que dividen.
Hay discursos que inducen a ver lo que no existe.
Hay discursos oportunistas.
Recién llegado al Ministerio de Defensa, Yamandú Fau se ha encargado, suelto de cuerpo, de reunir en un solo breve discurso todas esas inconveniencias. Habló de la eventualidad de una intervención de las fuerzas armadas para mejorar la seguridad pública y, al recordar que estaba prevista por la ley y que por ahora era improbable, dejó claro que mañana… quién sabe. ¿La causa? A su juicio, ahí nomás, al lado nuestro, respira un huevo de serpiente.
Según Fau, la sociedad uruguaya exhibe indicios de una violencia incipiente pero real. Una violencia que él advierte en organizaciones políticas, ciertos grupos sociales y gremiales y hasta entre los estudiantes.
Dividió, indujo erróneamente y jugó una carta electoralista dejando un mensaje grosero: cuidado con lo que viene de aquel lado. La izquierda, ¿no?
Dividió, porque ese discurso discrimina a trazo grueso. Aquí, nosotros los buenos. Allá, ellos los malos. Blanco y negro. Puro dogma. ¿Qué aporte a la paz nacional y a la construcción de una sociedad más justa y solidaria puede contener un mensaje tan drástico y gratuito?
Indujo al error, porque ese discurso no contiene información seria que respalde la supuesta existencia de una amenaza tangible. Sugiere y no prueba. Acusa sin identificar con claridad. Tira la piedra y esconde la mano. Pero, claro, a muchos puede hacerles creer lo que realmente no es.
Y fue oportunista, porque nadie ignora que en el pasado la agitación de fantasmas dio buenos resultados al Partido Colorado, que Fau tan compuestamente representa.
Atento, lector. Este hombre no es un distraído. Su discurso, no obstante elemental, puede hacer daño. Estamos ante una de esas ideologías que creen que la verdad es cuestión de seguir ciertas reglas y no de correspondencia con los hechos.
Abramos los ojos. No hagamos como aquel que se metió en la heladera porque alguien lo indujo a dudar si la luz se apagaba al cerrar la puerta.
Y lo sacaron congelado. *
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