Diecisiete secretarios

WASHINGTON LAURIA*

 

Aunque parezca increíble, existen representantes políticos de confianza que ocupan cargos de gobierno, que utilizan 17 funcionarios como secretarios. De esta manera resulta imposible salir de la crisis que estamos sufriendo. Es muy posible que la difusión de estos abusos los llame a la realidad que se debe poner en práctica para lograr la recuperación de este país. Los partidos que han ocupado cargos en los diferentes entes autónomos o en oficinas de carácter gubernamental se acostumbraron a utilizar dichos lugares para varios de los representantes que quedaron colgados luego de una elección. La costumbre la supieron desarrollar sin ningún escrúpulo, hasta el momento actual en que podemos apreciar el reparto por cuota religiosamente aplicado. No interesan las especializaciones, los técnicos, las condiciones, lo que prima es el lugar que le corresponde a cada sector. Hoy podemos ver a técnicos agropecuarios en el ámbito social, a un contador administrando el Ministerio de Trabajo, y a un abogado haciendo lo mismo en el Ministerio de Salud Pública, a otro contador presidiendo la AFAP República, o a otras figuras representativas de la coalición que se mudan del Banco República al Banco Central, o a profesionales del Derecho adheridos a los sillones del órgano electoral. Estos ejemplos son muestras de una histórica costumbre que los uruguayos soportamos en los organismos de gobierno. Todavía el abuso es mayor ya que quienes son designados requieren cierto conocimiento en la materia, y es entonces que nombran sus asesores.

Algunos se preocupan tanto en el desempeño de su función, que han llegado a nombrarse hasta 17 secretarios, para demostrar su dominio de la temática que atienden.

La población del Uruguay necesita estar al tanto de las exageraciones que cometen los funcionarios públicos que representan al gobierno.

Hay que ponerle fin a esta manera de dilapidar nuestros dineros, de aprovecharse de los cargos para destruir el presupuesto nacional. Basta conocer las designaciones efectuadas en la Intendencia canaria, para corroborar cómo hoy en día se colocan familiares, amigos o correligionarios, sin ningún concurso o sorteo.

Sufrimos una crisis de origen mundial, pero en Uruguay soportamos otra provocada por la abusiva forma de encarar la función pública por parte del Partido Colorado y del Partido Nacional.

Antes metían gente amiga en la función pública y formaron un enorme monstruo administrativo, ahora los colocan con el disfraz de los contratos de obra, los cargos de confianza o los pases en comisión. Así han gobernado toda la vida de nuestra nación, hasta que nos han sumergido en este terrible pantano actual. Rodearse de 17 secretarios es inmoral. Nadie puede ejercer su función pública con tantos colaboradores, porque necesita una oficina sobredimensionada.

Es hora de pensar en ejercer con humildad el cargo al que se le asigna. Es un privilegio que no se puede manosear. Tener el honor de ser designado para una función de gobierno resulta la mejor oportunidad que cualquier ciudadano bienintencionado puede desempeñar. La política merece mejores representantes para que nuestro país logre recuperarse. Intentemos hacerlo entre todos. *

* Ex-edil de Montevideo

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