Amenazas del ministro de Defensa

El flamante ministro de Defensa Nacional, profesor Yamandú Fau, parece dispuesto a disipar rápidamente cualquier duda que en el seno de las Fuerzas Armadas pudieran existir acerca de su completa consubstanciación con el espíritu militar.

Dispuesto a disipar, por ejemplo, los resquemores que pudieran suscitar sus antecedentes frentistas y socialistas, así como su adhesión a la campaña por el voto verde.

Para el nuevo jerarca de la defensa nacional, todo aquello quedó atrás; ahora milita en el bando de los vencedores.

Cultor de un estilo irónico y hasta sarcástico, el nuevo jerarca tiene una trayectoria política larga y no pocas veces lucida en defensa de sus puntos de vista y de sus intereses políticos.

La instalación al frente del Ministerio de las Fuerzas Armadas, en la tensa y singular situación por la que atraviesa la sociedad uruguaya no es una cuestión menor y deja bien poco margen por cierto al encare festivo de sus alcances.

En medio de una semana en la que las viejas voces de la derecha autoritaria parecen retomar protagonismo, la palabra del Ministro de Defensa se suma al tono amenazante y abusivo con que varios dirigentes colorados y blancos se refirieron a los incidentes desarrollados durante la desocupación de los liceos 11 y Miranda.

En el coro de señalamientos exagerados, las voces de algunos legisladores o de algunos periodistas pueden resultar descomedidas y hasta irrisorias. Pero en el caso del titular del Ministerio de Defensa Nacional esas respuestas ya no son adecuadas.

La cúpula del aparato estatal armado no es el lugar adecuado para los juegos de palabras o las salidas ingeniosas. Se trata, ni más ni menos, que de respetar al país y a la opinión pública y no perder de vista al frente de qué institución se está actuando.

Cuando el señor Fau insinúa la necesidad de excluir a las fuerzas progresistas en la discusión del destino de las Fuerzas Armadas en nuestro país, está mostrando la vetusta ceguera de las derechas conservadoras que todavía sostienen que es posible salir adelante como país prescindiendo del aporte de la izquierda.

Pero es con referencia a los acontecimientos de la semana pasada en Enseñanza Secundaria cuando el discurso del Ministro se vuelve más negativo, y más preocupante.

Fau se explaya acerca de la posibilidad de la intervención de las Fuerzas Armadas en la defensa del orden y la paz interna ante el desarrollo de «situaciones que generan preocupación».

¿Sobre la base de qué hechos Fau plantea la decisión de una intervención de las Fuerzas Armadas?

Para empezar, de los «escraches», y especialmente el realizado contra una funcionaria del Liceo 11. También «los pronunciamientos de organizaciones gremiales de profesores», a su juicio realmente lamentables.

Reconoce que «son elementos que no hablan de una manifestación de violencia armada pero hablan de una alteración de valores que conducen a cosas preocupantes».

A esto agrega los insultos al Presidente de la República… y, mezclado como en botica, los asaltos a supermercados.

A estos hechos el ministro agrega la acción que impide la actuación de la Justicia de parte de los funcionarios del Poder Judicial, lo que, según él, «genera un clima enrarecido que lamentablemente se está haciendo cada vez más común».

Y todo esto, como no podía ser de otra manera, hecho y dicho a nombre de la lucha contra la intolerancia, ese socorrido caballito de batalla.

Las graves insinuaciones del nuevo ministro se incorporan a una situación nacional de alta sensibilidad, que admite pocas gotas más de tensiones políticas y amenazas represivas. En ese terreno, el ministro transita una senda llena de acechanzas. No para él ni para su carrera política, sino para el país y sus instituciones. *

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