Los trabajadores viven mal
LEON LEV
Cuando una sociedad asiste impávida al avance de la desocupación es que está marchando mal. Muy mal.
En Uruguay más de 210.000 uruguayos/as buscan trabajo y no lo encuentran. Casi el 60% de la población económicamente activa tiene problemas de empleo.
La crisis laboral ubica el tema del trabajo en el problema número 1 de la sociedad uruguaya.
Desde tres ángulos debemos abordar este tema:
1. Crecimiento productivo
2. Políticas activas que posibiliten la creación de empleo.
3. Regulación laboral que actúe sobre calidad y acceso al empleo.
Una sociedad que no se cimente en el valor social del trabajo, se asienta en arenas movedizas, que debilita las bases de la democracia.
Ya en la Biblia se establecía, «ganarás el pan con el sudor de tu frente» o en los principios de una sociedad socialista se parte de la base de «quien no trabaja no come».
Pues bien hoy todo esto está dificultado o puesto patas arriba.
Es más, desde la principal potencia mundial se ubica como el problema central «la guerra contra el terrorismo» y se gastan cientos de miles de millones de dólares en la carrera armamentista, mientras millones mueren de hambre y de enfermedades curables. Cientos de millones viven desocupados o emigran en busca de un puesto de trabajo.
Conjuntar las fuerzas para ubicar el tema del trabajo y la producción como el problema clave para abatir el desempleo está en el orden del día.
Cuando arrancó la Concertación para el Crecimiento se reclamaron cinco medidas, consideradas «ejes para cambiar».
1. Reactivación del mercado interno, que representa el 85% de nuestro PBI.
2. Defensa de la producción nacional, frente a la presión de productos de fuera de la región, altamente subsidiados.
3. Reactivación del Sector Exportador.
4. Reformulación del papel del Estado, potenciándolo como factor de desarrollo nacional.
5. Reformulación del Mercosur para lograr su integración macroeconómica. El gobierno hizo oídos sordos sobre dicha plataforma.
Sobre el tema de fortalecimiento del mercado interno se pueden señalar tres puntos.
A) Mantenimiento del salario real de los trabajadores.
B) Regulación de los precios de los artículos de la canasta básica, impidiendo la carestía o incremento injustificado que afecte un escenario de reactivación.
c) Aumento de la inversión pública con financiación genuina.
Por eso los sindicatos obreros sienten muy dificultada su labor cuando no observan desde el Estado y desde el Ministerio correspondiente una sensibilidad adecuada.
El último período captan las estadísticas, y lo refleja la prensa ha sido el del peor bajón del poder adquisitivo salarial, de los últimos veinte años, desde la salida de la dictadura.
Cuando el Sunca se plantea la distribución de 25.000 bolsas de solidaridad, da una pauta de la gravísima situación en que viven decenas de miles de familias de obreros de la construcción.
Siendo una de las áreas claves donde la inversión tiene un rápido impacto sobre la creación de empleo.
Los trabajadores metalúrgicos hicieron una jornada con ocupación de sus centros de trabajo y posterior manifestación, para llamar la atención de una industria en extinción.
Los trabajadores del transporte se movilizan para impedir que la solución de la crisis del transporte sea sobre la base de nuevos seguros de paro, anticipo de despidos.
Miles de funcionarios municipales de las intendencias del Interior llevan meses de atraso en sus haberes laborales.
La solidaridad y la existencia de sindicatos democráticos, ha sido un factor de contención democrática, que ha impedido que el estallido de la crisis se transforme en un estallido social.
También podríamos hablar de los trabajadores bancarios y su AEBU, que cuando las papas queman y el propio gobierno pierde la brújula, se pone el tema al hombro e impide que la corrida bancaria se transforme en un grave crac de consecuencias imprevisibles.
La democracia uruguaya tiene una alta deuda con sus trabajadores y sus sindicatos.
No existen políticas de empleo, cuadro agravado porque más del 80-85% de los desocupados no acceden al seguro por desempleo.
Esto tiene un impacto directo sobre la pobreza y en especial sobre la pobreza infantil ya que más de 200.000 niños no tienen derecho de Asignación Familiar.
Por eso, en esta hora sombría para nuestra patria, vaya nuestra mano solidaria hacia los trabajadores y nuestro compromiso de acompañarlos en la defensa de sus derechos. *
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