Massera, un constructor de ideas
VICTOR ROSSI
Los homenajes que se le hicieron al ingeniero José Luis Massera con motivo de su fallecimiento, fueron un acto de verdadera justicia. No sólo para este destacado intelectual que unió su vida a la lucha de los sectores populares, sino también para toda una generación de hombres de la izquierda y por ello de la democracia, que construyeron una forma de ver la vida y de sentir los compromisos, que nos debe alentar a todos en estas horas difíciles.
Massera fue de los que puso el pellejo detrás de sus ideas, no dejándose encantar con la buena placidez que puede lograr una cabeza inteligente capaz de sumar al pensamiento propio el de los otros, hasta que un día se da cuenta que todo sirvió de poco porque no estuvo atado a las mejores causas de los pueblos.
Durante el homenaje que le realizó la Cámara de Diputados a Massera, recordé su participación en los movimientos antifascistas de solidaridad con la República Española y en las grandes batallas por la paz mundial, durante la Segunda Guerra.
A la vez todos los participantes destacaron que fue un hombre que se introdujo con reconocimiento internacional en el campo de las matemáticas, resolviendo problemas que estaban planteados por los grandes cerebros de la humanidad desde el Siglo XIX, pero sin dejar de destinar tiempo y neuronas a elaborar herramientas para la lucha política e ideológica. Un maravilloso ejemplo de ello es el «Manual para entender quién vacía el sobre de la quincena», libro sencillo y de fácil comprensión, muy actual en esta época de crisis bancaria y de Impuestos a las Retribuciones Personales.
Massera fue un hombre comprometido con su tiempo y para ello tuvo la capacidad suficiente para poder incursionar en distintas áreas de los problemas de la humanidad. Por eso también fue un constructor de ideas y de fuerzas políticas, donde la filosofía y la práctica no le resultaban extrañas. En ese homenaje leí un trozo de una nota suya en Cuadernos de Marcha de marzo de 1971, donde surge con vigor la mirada larga de Massera: «La ulterior conformación del Frente Amplio y la unidad en su seno, en particular del Partido Comunista y del Partido Demócrata Cristiano, así como la unidad en sus organismos de base, en la militancia de comunistas y cristianos, ha demostrado en la práctica la justeza de las previsiones teóricas, en un ejemplo vivo cuya trascendencia desborda considerablemente las fronteras nacionales. Esa unidad no sólo nos llena de alegría por lo mucho que aporta a la tarea inmediata de derrotar a la oligarquía y al imperialismo, sino también porque en el ejercicio común de la lucha presente se irán forjando lazos de comprensión mutua cuya perdurabilidad allanará muchas dificultades de la construcción de la sociedad futura. La unidad actual es así, para nosotros, no un motivo táctico circunstancial sino el preludio de un lapso muy prolongado de entendimientos en la obra magna de plasmar la pública felicidad con que soñara Artigas».
El lector, seguramente atento, descubrirá en estas pocas palabras una síntesis de lo que es el pensamiento de izquierda en nuestro país. Massera recoge con naturalidad el análisis de clase de la sociedad, a la vez que se inscribe en los movimientos independentistas que vienen de la historia. Para poder resolver los problemas de la gente en la tierra le da licencia al debate ideológico entre marxistas y cristianos sobre el destino final de los hombres, para llegar al pensamiento artiguista, con todo su contenido de justicia social y de demócrata radical. A la vez da por tierra con quienes pueden entender los temas de la unidad sólo como un desafío para llegar al poder, sosteniendo que en ese proceso unitario «allanará muchas dificultades de la construcción de la sociedad futura». De esta manera acepta con responsabilidad que la nueva sociedad se construirá en base al respeto de las ideas y sentimientos del otro, lo que a la vez tiene efecto sobre la construcción de la unidad como herramienta para llegar al gobierno.
Lo que nos está diciendo Massera es que cuando pensamos en la sociedad plenamente democrática y trabajamos para ello, la unidad en las horas previas de alcanzar el gobierno se fortalece, se hace más rica, se vuelve mucho más inteligente.
No debe extrañarnos que haya sido un adversario político de fuerte y aguerrido talante democrático como Maneco Flores Mora, quien escribiera desde la contratapa del semanario Jaque: «Libertad para las matemáticas diferenciales», recordando que Massera no estaba preso «por casualidad, sino por ser comunista», golpeando de esa manera el rostro del fascismo.
El ingeniero José Luis Massera no pasó en vano por estos lares y fue alguien que quizás pudiera haber escrito, a su manera, con su impronta, con su personalidad de científico y de dirigente político, ya fuera en el Parlamento o en la clandestinidad: «Confieso que he vivido»; pero lo más importante del riquísimo aporte que nos legó fue el valor de su referencia expresado en su conducta y su ética. *
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