Aclarar transferencias a bancos

Al parecer el pasado viernes el Ministerio de Economía, tal como lo había prometido su titular Alejandro Atchugarry, envió al Tribunal de Cuentas la información sobre lo que se ha dado en llamar las transferencias de recursos desde el Tesoro Nacional a la Corporación para el Desarrollo, para trasladar a los bancos en problemas. Todo ello en base a «órdenes verbales» del ministro Alberto Bensión.

Fueron 500 millones de dólares que se destinaron, en base a órdenes sin la contrapartida de decretos u otro tipo de decisiones oficiales, no para cubrir los rubros establecidos en el Presupuesto, sino para colocar en un barril sin fondo, donde desaparecieron los recursos que originalmente estaban destinados a comprar medicamentos, para mantener en funcionamiento al Hospital de Clínicas, para pagar a los proveedores del Estado y mil etcéteras más en que la Tesorería entró en default.

Ahora, existe un requerimiento que se debe cumplir de inmediato: es necesario saber cuál es el justificativo de tal acción que ha colocado al país al borde del desastre. Sin embargo ha trascendido que dicha información llegó al máximo organismo de contralor con el rótulo de «reservada» y que todavía (esta nota se está escribiendo a las 18 horas del lunes 30), no ha sido dada a conocer ni siquiera a los los ministros de ese organismo.

¿Es que el gobierno pretende, utilizando el mecanismo de la «reserva», que los uruguayos no sepamos las razones y las responsabilidades que podrían configurarse con esa política tendiente a sostener en funcionamiento a un sistema financiero que, por razones endógenas y exógenas, comenzó a vivir una crisis inédita?

Parecería que con ese rótulo de «reserva» se tratara de opacar las visión de las responsabilidades que envuelven a las más altas jerarquías del propio gobierno. Porque es evidente que si bien Bensión estaba en disposición de enajenar vidas y haciendas en favor del sistema financiero del que siempre ha vivido, es bien posible que requirió el aval del Presidente de la República para el traspaso de fondos.

Por ello, por la importancia que tiene el funcionamiento de las instituciones, sin lo cual el país se convertiría en una selva inhabitable, se hace necesario que sobre este tema se informe sin medias tintas. Debemos saber todos los uruguayos lo ocurrido, conocer a qué se debió esa «generosidad» de un ministro dirigida a bancos, que, por la corrida y el derrumbe de los depósitos de los no residentes, quedaron fuera de medida en una plaza financiera que, además, tenía que sobrevivir en una país en fuerte recesión.

La economía uruguaya requiere de un total sinseramiento y de medidas radicales para terminar con hechos reñidos con la ética. Por ello no es posible que se prolongue el silencio sobre ese tema, ni sobre otros en que es necesario una aclaración plena. Para salir adelante es necesario que las aguas dejen de estar turbias y que quienes tengan responsabilidades las asuman.

Al país se le hizo mucho mal con esa política dispendiosa llevada adelante por el ministro Bensión y el gobierno. Por ello aclarar los hechos y delimitar responsabilidades es un imperativo que, de concretarse, le hará bien al país. *

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