¿Qué es la participación según el Frente Amplio?

CRISTINA FERRO

 

Continúa siendo oportuna la opinión de la edila María Sara Ribero expresada esta vez en otro artículo de opinión que lleva su firma publicado por LA REPUBLICA el 21 pasado, referida al Presupuesto Participativo en el que nos alude reiteradamente.

Repite la señora edila lugares comunes acerca de la importancia de la participación ciudadana, utilizando un discurso conocido que pretende evitar el verdadero sentido de nuestra propuesta y en el que quiere presentar a la fuerza política que integra como quien descubre la importancia de la intervención directa de la gente en sus propios asuntos. Le recuerdo que nosotros, los colorados, la hemos incentivado siempre con el respeto que reivindico de escuchar y considerar a los vecinos pero asumiendo las responsabilidades derivadas de las decisiones políticas. No acostumbramos convocar a la gente para luego demagógicamente hacerla aparecer convalidando decisiones del gobierno municipal que ni siquiera conocen. También le recuerdo las casi 800 comisiones de fomento que existían en Montevideo cuando su partido accedió al gobierno, comisiones barriales que fueron desestimadas y desoídas al punto de hacerlas desaparecer porque en su partido, la participación se acepta solamente cuando se la puede dirigir.

Reitero enfáticamente que participar es también decidir y sabe la señora edila que no me refiero a los Concejos Vecinales, órganos locales que integrantes de su fuerza política acostumbran utilizar para convalidar lo que les conviene y a los que recuerdan su rol de propuesta, iniciativa y asesoramiento cada vez que opinan en contra del intendente.

Existen también en cada zona Juntas Locales a las que se pretende aislar cada vez más y a las que con gusto en la Comisión de Descentralización que integramos ambas deberemos considerar cada vez con mayor cuidado en lo referente a la determinación de sus competencias, asunto por demás confuso al día de hoy, tan confuso como para que la Intendencia maneje las decisiones de manera totalmente diferente de una zona a la otra. Es importante su referencia a que constitucionalmente los impuestos los propone el intendente Arana y los deciden, los votan y los «imponen» a la población de Montevideo, los votos exclusivos de sus 19 ediles, entre los que figura el de la señora edila Ribero. Es oportuno para que la gente se entere y además para que se lo recuerde al propio intendente que desde cada tribuna y especialmente en el exterior repite y destaca que este presupuesto municipal «lo confeccionan los vecinos». Y los vecinos no deciden ni los impuestos ni las obras, para lo que basta remitirse al bajo cumplimiento de los «compromisos de gestión» asumidos por el intendente ante ellos.

Si la edila entiende que es bueno lo que llama «mi ejercicio de criticar al gobierno departamental» y para refrendar su opinión critica a mi partido como cada vez que se queda sin argumentos, me permito hacerle una sugerencia.

Que mida con la misma vara las actitudes de su partido.

Que piense si no se llama clientelismo favorecer a sindicalistas afines a la administración, con viviendas municipales, con traslados beneficiosos, con nuevas responsabilidades mejor remuneradas y horas extra especiales que necesitan autorización del propio intendente. Que piense si no puede tildarse de clientelismos según su criterio el nombramiento de secretarios de Juntas Locales por reparto político rigurosamente cuotificado según la interna (la otra, claro está), el traslado de esos secretarios a otros cargos inventados para ellos cuando ya no conviene dejarlos en la Junta Local, cargos que van desde interventores del zoológico hasta integrantes o secretarios de comisiones de la más variada índole, todos con abultados contratos sin concurso.

Como también son sin concurso los contratos de «asesores» privilegiados en sueldo y honorarios; que piense en los funcionarios que deambulan en la Intendencia sin tareas asignadas en tanto se contrata para las que debían realizar a los amigos especializados.

«Ese rasgarse las vestiduras» que intenta la señora edila es a mi juicio incorrecto.

Es como si yo dijera que estoy segura por ejemplo que si se contrata al hijo de un ministro colorado debe ser seguramente por su incuestionable capacidad e idoneidad para la tarea que se le asigna y luego criticara al gobierno municipal si revistara entre sus funcionarios por ejemplo el hijo de algún diputado frenteamplista.

Que esta polémica interesa a muy pocos no es novedad pero dejo constancia que la señora edila la inició.

Que debemos gastar nuestra energía en tratar solidariamente de ayudar en cada barrio a paliar esta crisis es lo que creo que entre todos los uruguayos estamos tratando de hacer. Solo que la señora edila tiene en sus manos una poderosa herramienta que yo no tengo.

Su voto y el de sus compañeros de sector, ni siquiera digo de bancada, de sector Asamblea Uruguay, pueden no quedarse en el discurso y llevar a la práctica una verdadera defensa de los montevideanos decidiendo –y esos cuatro votos pueden hacerlo– en contra del aumento y la creación de nuevos impuestos y del escandaloso y progresivo aumento de la contribución inmobiliaria que propone este nuevo ejemplo que tenemos a consideración en la Junta Departamental de un nuevo «Presupuesto Participativo». *

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