La oposición, las organizaciones sociales y el nuevo ministro de Economía
El país vive un momento singular de su dilatada crisis. Se ha reforzado una tendencia muy uruguaya a la centralización. En esta fase la concentración de tensiones apunta al sistema financiero, a la pérdida de confianza de los ahorristas en la solvencia de las instituciones bancarias y en las propias posibilidades del país para zafar de las condiciones negativas que se han ido acumulando.
El desempeño del equipo económico presidido por el contador Alberto Bensión aceleró todos los factores de inestabilidad y desconfianza. Algunas decisiones esenciales contenidas en el proyecto de Rendición de Cuentas y la actitud con las entregas a algunos organismos autónomos, como la Universidad de la República, agregaron a la desconfianza y la inestabilidad un fuerte componente de malestar social.
El vuelo altivo del obcecado ministro ya había empezado a flaquear, alcanzado por la ilevantable requisitoria formulada por el senador Alberto Couriel en la interpelación del 11 de julio. Sus declaraciones de victoria no pudieron ocultar que la mayoría del Senado, aún votando mociones distintas, se había manifestado en forma crítica acerca de su gestión.
Precedido por esas circunstancias, asumió el nuevo ministro de Economía y Finanzas, doctor Alejandro Atchugarry. Como se ha señalado se trata de una designación que permite el surgimiento de algunas expectativas favorables.
Se trata, efectivamente, de un hombre con experiencia política, sobre todo en los últimos quince años en los que integró el elenco del Poder Ejecutivo, o fue legislador de la bancada de la Lista 15 en la Cámara de diputados y, después, en la de Senadores.
Su conducta en todos estos ámbitos resulta coherente en una línea de pensamiento conservador, con fuerte inspiración en las teorías del neoliberalismo más ortodoxo.
En ese sentido es un representante claro y conocido del perfil desarrollado por el doctor Jorge Batlle a lo largo de su campaña política de los últimos años y, especialmente, en la campaña electoral. Representante no quiere decir en este caso mero seguidor, ya que el actual senador colorado es un dirigente con singular iniciativa y creatividad, dentro de sus concepciones, repetimos, ortodoxamente neoliberales.
La remoción del ministro y su equipo y también de las omisas autoridades del Directorio del Banco Central, decíamos, abren un campo de legítimas expectativas. No obstante, queda en pie la elocuencia de un razonamiento sencillo: pensando la realidad a partir de idénticas premisas teóricas, militando activamente en el sector más convencido de las virtudes del catecismo neoliberal, los márgenes de innovación y cambio que razonablemente se puede esperar son reducidos.
Dada la particular situación de la economía y la confianza pública, la seriedad del nuevo titular de economía no es un valor desdeñable. Pero vale la pena preguntarse, como lo hacía la minuciosa crónica de LA REPUBLICA en su edición de ayer, si se podrán llevar adelante algunos cambios de importancia.
En medio de la situación nacional hay una nota que destaca y sobre la cual el analista político no puede pasar a la ligera.
Ante la incertidumbre, las vacilaciones y los errores de las clases dirigentes y de los partidos que sostienen las palancas del poder, contrasta la serena disposición de las organizaciones sociales representativas de los sectores más golpeados por la crisis.
En medio del desasosiego a que induce el alza del dólar, la corrida bancaria y la pérdida de prestigio internacional de la plaza uruguaya, las organizaciones sociales han formulado sus protestas de manera sensata, con altura programática. No se trata, ni para los sindicatos de trabajadores, ni para los cooperativistas de acrecentar los elementos de disgregación.
Por el contrario, tanto desde la oposición política como desde las organizaciones sociales, las propuestas no inducen al desorden sino a un nuevo orden, a la búsqueda de otros caminos para administrar los recursos y resolver las dificultades que nuestra sociedad afronta. Justamente, y el asunto no deja de contener un elemento paradójico, es desde el ámbito de la sociedad y sus organizaciones representativas desde donde provienen las mejores noticias de estos días. *
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