El juego de la mosqueta
Este trasiego del Ministerio de la Justicia a las distintas Cortes judiciales a las que han apelado sus parientes de Miami, hace de la entrega de Elián González a su padre legítimo un verdadero juego de mosqueta. Porque uno duda de la sinceridad del gobierno de Estados Unidos, aparentemente embarcado en una actitud positiva respecto del retorno del niño a su hogar en Cuba, cuando los González de Miami cuentan con la posiblidad de retardar cuanto quieren el cumplimiento de una resolución o de varias resoluciones del Ministerio de Justicia. La entrega prevista para días atrás fue retardada por una Corte de Atlanta; pero al fin nos preguntamos: si ésta falla a favor del padre, ¿a cuántas más cortes de los Estados Unidos podrán recurrir aún los parientes de Miami?
Un cable de ANSA publicado en LA REPUBLICA el día 15 dice: «Los hombres del Departamento de Justicia ofrecieron a la Pequeña Habana el enésimo compromiso de los últimos cuatro meses: en primer lugar pidieron a la Corte de Apelaciones que intime a los parientes de Elián en Miami para que entreguen el niño a su padre. Pero también emitieron un simbólico ramito de olivo para los anticastristas: anunciaron que, si el tribunal le da la razón a la administración norteamericana, el gobierno emitirá una orden temporaria que impediría al niño dejar Estados Unidos hasta que el proceso no haya sido completado». ¿Qué significa «que el proceso se haya completado»? Significa dilaciones y más dilaciones, tantas como cortes existan en aquel país, tantas como tengan cabida en el juego político nacional e internacional. Entre tanto, una sola es la verdad: la guarda del niño le pertenece al padre según la legislación internacional, la interna de Cuba y la jurisprudencia del país de residencia precaria. Y una sola es la consecuencia: que el daño producido en primer lugar al niño y luego a su padre –que pacientemente espera verlo y abrazarlo en Washington– es incalculable. ¿Tendrán razón los que sostienen que Elián González es una víctima o un rehén electoral en la puja presidencial de los señores Al Gore y Bush?
Esperemos que en el autoproclamado país de la libertad y de los derechos humanos, esta monstruosidad no llegue a suceder y Juan Miguel González pueda volver con su hijo a casa.
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