Coincidencia conceptual
Existe una coincidencia conceptual que está ganando a todos, inclusive a miembros de la llamada coalición de gobierno. Se entiende que si no existe reactivación económica no habrá posibilidad de sortear la crisis que sigue destruyendo riqueza en todos los ámbitos de la producción.
Ello lleva a una comprobación lastimosa. ¿Cómo es posible que durante cuatro años el gobierno en general y el equipo económico en particular fueran sordos al planteo de esa salida, que en el momento planteado era el camino más razonable para evitar el desastre al que se acerca el país?
Finalmente, luego de una larga parálisis, con el agua al cuello, se optó por el camino del ajuste recesivo, tratando de hacer pagar a los uruguayos el peso del descalabro que hoy afecta a todos y que, como consecuencia de la «vista gorda» realizada con el sistema financiero, puede determinar alternativas realmente inéditas. El Banco Central mostró una total incapacidad para controlar a varias entidades y, como era obvio, las pérdidas fueron cuantiosas, comenzando por lo ocurrido en el Banco Comercial, con el desfalco concretado por los hermanos Röhm. Paralelamente se produjo el default del Banco de Galicia, al que el Banco Central dejó actuar «graciosamente» en el ámbito nacional. Recordemos que esa entidad había sido autorizada para tener actividades únicamente off shore, ampliándose ese primigenio permiso al medio local.
Lo ocurrido con el Banco de Montevideo es también grave. ¿Para qué existe una «policía financiera», manejada por el Banco Central, si la misma no sirve para prever lo que se estaba gestando en una de las principales entidades privadas de nuestro medio? Además existen algunos otros temas inexplicables, como la capitalización que por un largo tiempo se realizó del Banco la Caja Obrera, por casi 400 millones de dólares, para luego ser vendido por 5 millones al mismo Banco de Montevideo.
Podríamos seguir con el relato de otros hechos de similar o más grave significación, inexplicables en el marco de un país en crisis, con cuatro años de recesión a cuestas en el cual, durante todo ese largo período, no se adoptó ninguna medida para intentar reactivar la cada vez más maltrecha economía.
¿Entonces qué hacer? El presidente Batlle utilizó toda su capacidad de seducción con el gobierno de los EEUU, aceptando ser «peón» en algunas actividades desdorosas: colocar un palo en la rueda del Mercosur para tratar de paralizar el acuerdo regional y concretar la insólita «agresión» contra Cuba, con el único fin de lograr una guiñada del presidente George W. Bush que sirvió para destrabar créditos a nivel de los organismos internacionales.
Hay que tener en cuenta que en esta vida nada es gratuito. El FMI nos está prestando una cantidad sorprendente de dinero que llevará nuestra deuda externa a superar los 15 mil millones de dólares con una contrapartida de absoluta rigidez que ni el gobierno ni el país podrán cumplir ni siquiera en sus exigencias más elementales.
¿Cuál será el fin de todo este drama? El gobierno a través de la Rendición de Cuentas pretende «reducir» el Estado, pero a la vez ni menciona alguna medida de reactivación que pueda contribuir a poner nuevamente al país en el camino del progreso.
Por ello, la continua caída de las reservas que, si no se logra un aumento del producto, mantendrá la misma tendencia que indefectiblemente nos llevará al default.
¿No habrá llegado la hora de que los políticos de buena voluntad, que ya hayan comprendido la necesidades que tiene el país, adopten una medida de «shock» para despertar al gobierno de su irrealidad?
¿La interpelación al ministro de Economía no podrá aparecer como el momento oportuno? *
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