Vaciamiento de la Caja de Jubilaciones

WASHINGTON LAURIA

 

Hay muchas maneras de fundir empresas, muchos profesionales aprendieron en la Universidad, la forma de adquirir conocimientos para cerrar los números de cualquier organización y demostrar el resultado que les parezca más conveniente.

Así como se adquieren conocimientos para hacer el bien, por supuesto, también se enseña lo contrario como alternativa. Es así que para todo tema hay dos bibliotecas, los abogados son expertos en ello y otra profesión delicadamente sutil es la del ciencia economista, que se especializa en convencernos por medio de los números cómo se puede ganar o perder en el resultado que nos interesa.

Actualmente la Caja de Jubilaciones, conocida en estos tiempos con el deformante título de Banco de Previsión Social, está sufriendo la administración que dispone el actual gobierno que permite un déficit diario irracional y que no lucha para nada para contrarrestar las causas que están provocando este desastre. Se sabe de la fabulosa evasión que mes a mes se acrecienta y no se hace nada para resolverla, no se incrementan las inspecciones, ni se buscan mecanismos de acuerdos para achicar la deuda patronal.

Por el contrario, el camino más fácil es el de exonerar. Empezaron con algunos patrones hace pocos años, luego lo ampliaron a otros, y así siguieron con otros, y ahora nos llega la esperada Rendición de Cuentas con otra exoneración. Hay que chillar, para ganar. Lo hicieron los rurales y lo consiguieron, luego fueron los manufactureros y también los perdonaron, ahora la patronal de la construcción recibirá su premio. Que no aporten, porque así se combatirá el desempleo. Y la realidad nos dice, que cada día entra menos plata a la Caja de Jubilaciones y además cada día que pasa hay más gente sin trabajo. Exonerar no es la solución, porque ya hay experiencia que demuestra que así se perjudica al organismo creado para la asistencia social.

Quien lo bautizó Banco de Previsión Social pensaba algo muy diferente, porque Banco no es, ya los sucesivos gobiernos le fueron desfigurando su operatividad, Previsor tampoco, porque nunca cuenta con algo adelantado, sino que, por el contrario, corre siempre de atrás y necesita el auxilio externo para cubrir sus deudas, y Social mucho menos, porque no ayuda para nada a sus beneficiarios, les paga dónde quiere, cuando quiere y lo que quiere, les quitó la Prima por antigüedad a 92.000 personas, nos sacó el aguinaldo a todos, nos aumenta menos de lo que estipulan los resultados y según la voluntad del ministro de Finanzas de turno. Así que de Social tiene sólo el nombre, y cuenta con la sección prestaciones sociales, que se encarga de las viviendas.

Nuestros gobiernos le están haciendo caso a los consejos extranjeros del Fondo Monetario Internacional que ha combatido la lucha social considerándola como causante del desfinanciamiento del programa. Es así que varios años atrás ya impuso sus condiciones para resolver la situación y de esa manera enviar el préstamo solicitado. Los políticos uruguayos no son capaces de administrar correctamente y el camino más efectivo es pedir prestado al extranjero. Como si no supiéramos hacerlo, si fuéramos inútiles. Antes, la verdadera Caja de Jubilaciones podía cumplir con su función: recaudaba y pagaba y llegó a prestar porque le sobraba. Allí empezó el abuso y el descarrilamiento. Estamos convencidos que bien administrada, puede solventarse y hasta cumplir con una finalidad típica de institución financiera como son los préstamos sociales, sin tener que depender ni del Banco República, ni de las angurrientas AFAP.

Hay que cambiar de mentalidad, terminemos con las exoneraciones o dentro de poco los jubilados tendremos que ir a cobrar al FMI o al Banco Mundial. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje