El contador Bensión y el chupacabras
MILTON ROMANI GERNER
La imagen es agresiva. Genera temor por los efectos y por lo misterioso. Animales muertos y desviscerados «limpiamente» (en amplias márgenes del azotado Río de la Plata) de alguna manera representan, proyectan metafóricamente, lo que muchos sentimos nos están haciendo con el torniquete torturante de los anuncios del ministro de Economía, contador Bensión. Chupados y tirados. Da miedo.
El legendario personaje del Cuzco (mitad hombre, mitad murciélago) fue un castigo para los rebaños de aquellos nobles pastores. El mito actual se instala en una región malograda y saqueada a la manera de una fuerza misteriosa a la que nadie sabe cómo enfrentar… Sincerémonos, develemos el misterio y digamos fuerte: ¡¡que se vayan!! Se tienen que ir. Ahora. No padecerlos hasta 2004. El Partido Colorado que es gobierno, y la manga de tecnócratas, burócratas fundamentalistas, porfiados, necios, que insisten en medidas que ya se demostraron desastrosas. (Se lo dijo Olesker, se lo dijo Couriel, se lo dijeron que había que ser graduales, incluso en su propia lógica, pero no, ellos no pueden escuchar, tienen una soberbia digna de otras causas y no de estas que nos tienen de rehenes a todos nosotros. Ya no pido que se les pase por la mente el sacrilegio de pensar en alguna política social –líbrelos del mal por favor que eso … ¿cómo era?, ah sí, era inflacionario ¿se acuerdan?
Podrían tener la modestia de decir «nos equivocamos», «nos vamos». Y quizás ese gesto traería mayor tranquilidad en los «mercados» ¿Por qué no? Mostraría sensatez, cierta dosis autocrítica, hasta un relevo siempre necesario en cualquier actividad. Pero no: insisten en que si no fuera por sus medidas salvadoras estaríamos mucho peor. ¿Cómo se puede demostrar eso? Es indemostrable. Porque, ademas, antes decían lo mismo y acá estamos: cada vez peor. Su discurso se mantiene porque la ciudadanía no entiende mucho de «riesgo país», «investment grade». La oscuridad del lenguaje tecnocrático impide claridad republicana. La política económica no es parte de la democracia. Es para pretendidos «científicos» obcecados que dicen «entender» del tema y afirman que «no se puede cambiar» porque esto es como un fenómeno natural. «Es así….» Sin embargo no fue así. Fue asao ¿entonces?
Eso sí: son difíciles de entender los términos, pero la comprendemos desde otro horizonte: la sufrimos. Nos damos cuenta –ademas– cuándo meten la pata, cuándo meten la mano y nos agota la voracidad. Como las víctimas del chupacabras. Igualito.
Están sometiendo al país a la vergüenza internacional y ¡¡ellos sí, crean intranquilidad en los mercados, por eso hay que echarlos!! Porque dijeron una cosa y hacen otra. Se mandan gestos histéricos, destemplados, de arrebato demencial y senil como el «son todos unos ladrones, desde el primero hasta el último» y luego «a llorar en cámaras». Nunca fui inversor, pero si lo fuera no depositaría mi confianza en un mando tan errático, tan explosivo, tan imprevisible y patético como el del doctor Batlle. Pruebas al canto: el riesgo país subió después del papelón. Y luego desapareció.
Muchos dirán «pero atrás del trono está la sombra de Corleone… se va Batlle viene Hierro’. No. Lo que digo es que se tienen que ir todos. Si se necesita prueba, tenemos de cargo la pieza publicitaria de Luis Hierro preelectoral. «Los colorados no vamos a devaluar» ¿No sería, incluso, necesario presentarse ante la Justicia por este perverso engaño a la ciudadanía? Engaño o impericia que le costó la vida y la hacienda a varios conciudadanos. Y le va a seguir costando. Es como crear alarma pública, pero al revés. Engaño o impericia, por mentirosos o por burros, se tienen que ir.
No hay que achicarse frente a la embestida verbal violentista del Foro Batllista. Quieren asustar.
Ellos saben que el cacareo siempre es un pregón del ambiente de cocoa. Cuando el partido lo empiezan a perder, lo ensucian, pegan, protestan, exageran y se tiran al suelo, prepotean al juez, entran los hinchas y arman relajo. Lo dicho: no hay que achicar.
Ronald Pais (a) «28 secretarias» no puede achicar a nadie con el verso del «delito» cometido por un funcionario que supuestamente violó el secreto bancario. Ley de secreto bancario votada en dictadura y que hasta los propios consejeros de Estado criticaron y casi, casi no la votan.
Me permito convocar desde esta columna a una cruzada solidaria con este hombre que se jugó para que la ciudadanía estuviese informada. Invoco el derecho a la información que me asiste de saber lo que hacen mis gobernantes, si son coherentes con lo que dicen y hacen. Estoy convencido de que esa corruptela genera mucha «intranquilidad» en los inversores. No es información privada. Es pública. Porque además: ¿de dónde sacaron tanta guita? Convoco a acudir a los tribunales con este derecho que nos asiste. Convoco a la Facultad de Derecho y a los estudiantes y docentes con espíritu universitario.
A los activistas sindicales, a los periodistas y comunicadores a librar una batalla en defensa de este derecho y de este funcionario fiel a una ética no está en ningún código. Ese ciudadano no puede ser sancionado. Es una batalla de todos.
Hay mecanismos para ayudar a que se vayan. El artículo 147 y 148 de nuestra Constitución habilita a la censura del o los ministros. Y a las elecciones anticipadas. Hay que usarlos. Están para eso en la Constitución: para momentos de crisis. Si otros arrugan es cosa de ellos. En realidad hay una fila de ministros que están para irse. Deporte y Turismo (Trobo y Bordaberry) ya tienen amarilla que les sacó el propio «chupacabras». (Da lástima Jaime corriendo de un canal a otro para defender su puesto de trabajo. Mire que lo entiendo, para un señor de su edad, sin calificación laboral ¡es bravo eh!)
El ministro Varela, que era de Turismo y ahora está (¿sabrá dónde está?), pretende ser ¿gestor? y no sabe un cuerno de salud, una vergüenza. El ministro Opperti antes de irse tendría que arreglar todos los curros denunciados en su área y emprolijar los macaneos en los que nos metimos por culpa del «lloracabras». Brezzo es impresentable; además hace rato que el quintacolumnista forista quiere ser echado ¿trompeado? por el Presidente. Por favor, no tengamos otro papelón. Bensión después de esta impericia tiene que irse, pero llevarse todo el equipo económico. Sí, a Davrieux también.
Alguien tiene que ser portavoz de la bronca y, lo que es peor, la desesperanza de la gente. No vamos a permitir que nos prepoteen. Peor de lo que estamos no se puede estar. La izquierda tiene coraje para mostrar que es capaz de gobernar y animarse a usar todos los mecanismos legales para hacer caer al gobierno. No titubeamos. Queremos imprimir confianza y tranquilidad. Hay que mostrar que queremos y podemos gobernar. Incluso para los tan mentados «mercados». Pulso firme, el mejor mensaje. Negociaremos, obviamente, porque acá puede haber «negocio» para todos. Pero no a costa del hambre. Sepan que somos capaces de gobernar incluso en tiempos de pánico. No nos asustan. Somos capaces de garantizar el pan y el amparo para cada familia como lo hemos hecho –a nuestro nivel– en el Plan Frío Polar que instrumentó la Intendencia de Montevideo. Se puede –¿por qué no ya?– una red de ollas populares, instrumentadas desde las organizaciones Sociales, como forma de garantizar un plato de comida y que sea el lugar natural de organización y nucleamiento.
Lo único que hay que hacer ahora, sin miramientos, con dignidad, es sacarse de arriba al «chupacabras». *
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