¿Dónde está el fascismo uruguayo?
JORGE CROCE
Como un eslabón más de la campaña de hostigamiento e intento de desprestigio que ha montado la derecha contra la Corriente de Izquierda, el columnista del semanario Búsqueda, Claudio Paolillo, en un infeliz artículo titulado «El fascismo uruguayo», (1) la emprende, tirando «palos de ciego», entre otras «víctimas» propiciatorias, contra la CI.
Luego de realizar una llamativa, por lo completa, descripción que lo muestra como un profundo conocedor del malhadado fenómeno del fascismo, el citado columnista realiza una serie de acusaciones genéricas, sobre actitudes que define como «de corte fascista». No contento con ello y como si fuera poco, se introduce en acusaciones de actitudes presuntamente fascistas, a personas e instituciones, con nombre y apellido, involucrando, entre otros, en ellas al «redactor de una declaración política del sector Corriente de Izquierda, en la que se convoca a la derrota del gobierno de Batlle, y a una movilización popular que exija e imponga en la calle el alejamiento del actual gobierno».
Si bien es cierto que no participé personalmente en dicha redacción del Consejo Ejecutivo de la CI, igualmente comparto plenamente lo expresado en ella.
Y es más, el propio Frente Amplio aprobó por unanimidad, a propuesta de la CI, una resolución en la que se impulsaba «la más amplia participación y movilización popular con el objetivo de impedir la concreción de la política antinacional y antipopular de este gobierno».
Que, como se puede apreciar, es el desarrollo del mismo concepto de confrontación con el gobierno, aunque expresado con otras palabras, en tanto una de las formas de derrotar al gobierno es la de impedir la concreción de sus objetivos que consideramos antinacionales y antipopulares.
Como se aprecia claramente, el intento de agravio, porque agravia quien puede y no quien quiere, de Paolillo, que lo lleva a utilizar tan temeraria acusación, se basa en los «peligros» que conlleva el hecho de una exhortación para que se lleve a cabo una movilización de protesta contra la política aplicada por este gobierno contra su pueblo. Y destaca con negrita, como elemento supuestamente agravante del peligro ínsito en la declaración, que el ámbito a utilizar sea «la calle».
En este caso, el argumento linda en lo absurdo, pues parecería pretender que la movilización popular se realice dentro de un «cuartito oscuro», para que no trascienda. Los palos de ciego también tratan de alcanzar a la figura del compañero Juan Castillo. Sin pretender entrar en la defensa de quien, seguramente, no necesita de nuestra tercería, es obvio apreciar que la desubicación y desequilibrio mostrados por Paolillo, lo llevan a utilizar epítetos agraviantes, («viejo, maniqueo, mentiroso y peligroso argumento de los años 60 de que ‘la violencia de arriba genera la violencia de abajo'»). Con lo cual pretende desmentir una verdad sociológica e histórica innegable, y, lamentablemente, probada por miles de ejemplos, desde que se ha podido demostrar que en el seno del capitalismo salvaje, valga la redundancia, el hombre es lobo del hombre, aun para todo ciego que no se niegue a verla, con lo cual poder seguir con su campaña que intenta convencer de la falacia de que son mentes violentas y de izquierda, las que están elucubrando y agitando las aguas de la sociedad, y no las agresiones de que es objeto ésta, por la aplicación de políticas deshumanizadas que nos vienen impuestas desde el exterior, facilitadas por la existencia interna de «vendepatrias».
Sin perjuicio del derecho que tiene la agrupación Corriente de Izquierda-Frente Amplio, de ejercer las acciones que correspondan en el terreno adecuado, queríamos hacer estas precisiones para no dejar la sensación, por omisión de respuesta, que se haga cierto aquel proverbio que nos indica que «el que calla otorga».
Vaya pues, esta respuesta personal a manera de introito. *
(1) Semanario Búsqueda 13/6/02, pág. 11.
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