Hablando de impuestos
JORGE R. BRUNI
Se anunció en Canal 10, la noche del miércoles pasado, reproduciendo declaraciones del ministro Bensión: el gobierno resolvería plantear que los aumentos de impuestos del último ajuste fiscal continuaran más allá del año 2003.
Ergo: ¡faltaba más!, al aumento del impuesto a los sueldos y jubilaciones –IRP–, los muchachos del gobierno andan con ganas de prolongarlo más allá del 31/12/03.
No es sorpresa. Los gobernantes uruguayos en sus discursos (el último fue algún mes y pico atrás, cuando nos dijeron que este era el último ajuste), nos tienen acostumbrados a los anuncios de impuestos o de aumento de los mismos que siempre son provisorios, pero que en la práctica se transforman en permanentes, descarnadamente salvajes además, por las consecuencias que originan sobre las condiciones de vida de la inmensa mayoría de los uruguayos.
No debe asombrarnos, insistimos. Es una de las conclusiones a las que arriba el estudio de «La estructura tributaria del Uruguay y su incidencia en la distribución del Ingreso» que se hiciera público días atrás: los sucesivos incrementos de las tasas de IRP desde su creación en 1982 hasta la fecha actual, salvo durante los años 1993-94, siempre fueron planteados como medidas coyunturales ante emergencias fiscales, y que en cambio en la práctica devinieron en permanentes. (1)
O nos mienten, nos creen estúpidos, o estamos en emergencia fiscal desde hace ¿cuántos años? ¡Ah pillos!
No voy a insistir en lo que es archiconocido respecto de los dichos de Batlle durante su campaña electoral: ¡no más impuestos! La vida pudo más que el Presidente: hoy tenemos muchísimos más.
Quiero referirme a la filosofía regresiva, antihistórica e injusta socialmente hablando, que inspira a Batlle-Bensión y sus muchachitos.
Es otra de las conclusiones del mencionado estudio: la estructura tributaria uruguaya se caracteriza por el gran peso de los impuestos que gravan los bienes y servicios, y la pequeña importancia que tienen los que gravan la renta personal.
Y dentro de estos últimos, casi los únicos que son gravados son los salarios y jubilaciones, lo que nos diferencia, lamentablemente agrego, en el ámbito internacional. Un triste privilegio ¿no?
Y cuando decimos que son casi los únicos, es porque las otras rentas personales gravadas son ¡los premios de lotería! ¿Qué me cuentan?
Y ya que estamos en la comparación internacional, otra conclusión del estudio mencionado, es que la participación del impuesto a la renta de las personas físicas en el total de la recaudación tributaria del Uruguay, representa 1/3 del promedio general de 49 países relevantes del mundo desarrollado, A. Latina, Asia, Europa del Este, Medio Oriente y Africa, y 1/5 si se le compara exclusivamente con los países desarrollados.
Pensar que nuestros neoliberales gobernantes nos dicen que tenemos que copiar ¡al mundo desarrollado!
Si, tal como dijimos, en nuestro país el impuesto a la renta de las personas físicas grava exclusivamente a los salarios y jubilaciones, lo que no ocurre en general en otros países.
Si vivimos entre el anonimato y la ocultación características del mundo de las finanzas; si somos el país de los secretos, bancario, tributario, paraíso fiscal y otras yerbas, no podemos decir otra cosa que estamos bárbaros y para el próximo semestre, ¡ufa, las cosas mejorarán!
Después, cuando vienen las protestas, habrá que decir: a llorar al cuartito.
(1) Se presentó en el Edificio de las Comisiones del Parlamento el día 21/6/2002. Investigación de Gabriel Lagormarsino y Carlos Grau, trabajo promovido por el Instituto Alvaro Carbone, Instituto de Solidaridad y Desarrollo, Equipo de Representación de los trabajadores en el BPS, Universidad de la República, auspiciado por la fundación Fesur de Uruguay. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad