Otro escándalo en el corazón del sistema

Los observadores económicos de todo el mundo se han encontrado con un nuevo escándalo financiero que, por lo comprobado, contribuirá a agudizar todavía más la desconfianza de los accionistas hacia las empresas que cotizan en Wall Street.

El grupo de telecomunicaciones WorldCom se ha sumado a la ya larga lista de empresas que han falsificado sus cuentas o defraudado a sus accionistas. El miércoles se supo que ha cometido irregularidades contables por importe de 3.800 millones de dólares, con el subterfugio de contabilizar como inversiones de capital lo que en realidad eran gastos.

El resultado, obviamente, ha sido un nuevo trauma en los mercados y otro clavo en el ataúd de Andersen –auditor de WordCom–, la misma empresa que informó ocultando lo que ocurría en la empresa Enron.

Los uruguayos, tan agobiados por lo que ocurre con nuestra economía, debemos analizar esta escandalosa novedad, como otro hecho que está mostrando cuáles son los paradigmas del sistema a que el gobierno de Batlle trata de sumar al país y, como la corrupción, es un elemento imparable, tanto en la periferia, como en el corazón mismo del «imperio». WorldCom se sumó así a la irresistible tendencia de las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones del primer mundo de revisar a la baja sus expectativas de beneficios, dando cuenta de otro síntoma de que no sólo el modelo neoliberal, sino el sistema capitalista en su conjunto, está entrando en una crisis que podrá desembocar en quién sabe qué alternativas.

La tenebrosa situación geopolítica que fue creada por el aventurerismo político del gobierno de George W. Bush ha tenido la evidente tendencia de abrir un frente de conflicto tras otro y hace temer el ingreso en una depresión continuada y profunda de los mercados sin fecha de recuperación a la vista.

Los entendidos sostienen también que no es posible eludir la responsabilidad de las empresas de telecomunicaciones en este crac bursátil a cámara lenta –a veces no tan lenta– que viven los mercados como una pesadilla desde marzo de 2000. En todo el mundo este tipo de empresas, que el gobierno pretende asociar o beneficiar con los despojos que Antel dejará en el camino, están intentando sobrevivir a una crisis empresarial de grandes dimensiones provocada por las licencias billonarias que tuvieron que pagar para hacerse un lugar en el sol de las nuevas tecnologías telefónicas. A ello se suma un proceso de corrupción que no aparecía de esta enorme magnitud en el pasado reciente.

El hecho descarnado, en cuanto al primer punto, es que la tecnología prometida no está disponible y que las compañías reforzaron sus ventajas monopolísticas nacionales con la compra de esas licencias, y por lo tanto se vieron obligadas a multiplicar su endeudamiento y que ahora algunas de ellas se encuentran al borde del colapso financiero porque lo que compraron no genera sino pérdidas en sus cuentas de resultados.

Estas empresas, llámense WorldCom, France Télécom o Telefónica, están actuando como un factor multiplicador de la crisis del sistema por estas razones (y por otras añadidas, como la permanente crisis argentina, que se extiende en espejo a Uruguay u ominosamente hacia Brasil).

Tampoco se puede eludir la responsabilidad de los gobiernos en esta convulsión financiera. Fueron ellos quienes promovieron subastas abiertas y sin límites para entregar licencias con tecnologías sin fecha de utilización.

Hay que preguntarse –siguen los analistas consultados– cuál será la estrategia de los gobiernos del primer mundo, todos ellos participantes en la reunión de los países más ricos (el famoso G-8), para cauterizar las heridas financieras abiertas en el mercado de las comunicaciones por decisiones que a la postre se han revelado como catastróficas, y al mismo tiempo ayudar a la economía argentina a salir de la espiral de ruina que amenaza ya a Brasil y a Chile y que en Uruguay ya es una realidad.

Al otro lado del hilo esperan los supuestos inversores, de los que tanto habla Batlle, para decidir si vale la pena recuperar la confianza. *

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