Quién da más por la bandera

SARA LOPEZ

 

Hace pocos días, el Presidente de la República a través del Dr. Carlos Ramela hizo pública una serie de propuestas tendientes a la rebaja del gasto público. En el capítulo que trata las reformas estructurales del Estado se plantea la autorización por la vía legislativa de la venta de las acciones del Estado en Pluna SA (propuesta que pasó bastante desapercibida o al menos no hemos escuchado voces que desde distintos sectores con fundamentos, cuestionaran o aprobaran explícitamente la medida proyectada).

Esta medida que implica la eliminación del Ente Autónomo Pluna es la culminación de un plan preconcebido para romper el mercado de aeronavegación. En los años que van de esta «asociación» Varig-Pluna, las políticas desarrolladas por la Empresa Pluna SA, en lo que tiene que ver con los destinos, las rutas, los precios, fueron decididamente erráticas. No sólo no se crearon nuevos productos, sino que se atentó contra los ya existentes.

Se llevó conscientemente a la Empresa a una asfixia financiera, se elevaron los costos de funcionamiento al mismo tiempo de las bajas de los precios del mercado.

Quedó claro que este resulta el «antimodelo» de las «asociaciones estratégicas» que el Estado no debe llevar adelante… a menos que se quiera, como en este caso, hacer desaparecer a la Empresa Bandera.

Hace poco tiempo cuando la crisis de Aerolíneas Argentinas estalló con toda su crudeza, el señor ministro Cáceres dijo «…menos mal que hoy tenemos a Pluna…» muy sensato, Sr. ministro, porque en esa instancia corríamos el grave riesgo de que el país quedara aislado. Por ahí se han escuchado rumores de que Buquebús (López Mena) dejaría de operar en el Uruguay; me pregunto: sin línea bandera, ¿en qué situación quedaría el Uruguay?

Ahora bien, más allá de las dramáticas situaciones que vivió Argentina cuando la paralización de Aerolíneas y cuando tardíamente, quizás, los argentinos tomaran en cuenta lo que significaba perderla, Pluna demostró qué rol fundamental jugaba para garantizar el tráfico aéreo del país y también se vio lo peligroso que era depender exclusivamente de Ezeiza.

Hace apenas unas semanas, Pluna había eliminado las frecuencias de lunes a jueves a Punta del Este, que, ante las protestas de diversos operadores turísticos, se reestablecieron.

Pero si bien se critica desde algunos interesados las ventajas que Pluna tiene como Empresa Bandera, hay que preguntarse realmente qué capital nacional o extranjero aseguraría un servicio durante todo el año, a fin de mantener una ocupación de baja temporada que habilitara una mejor competitividad en los meses de verano.

Las empresas extranjeras tienen un interés relativo en el Uruguay, por no decir mínimo. Tenemos el ejemplo de lo que pasó con la empresa TAM. Una campaña promocional agresiva presentaba tarifas realmente atractivas, ya que bajaron los precios de los pasajes de U$S 300 a U$S 200, pero antes de cumplir cuatro meses de actividad, se fueron sin previo aviso, dejando contratos sin cumplir y ocasionándole serios perjuicios económicos a los operadores y al país.

Resulta una obligación del estado el asegurar el tránsito aéreo y las comunicaciones en el territorio nacional.

Cuando el señor Presidente dice que hay que erradicar Pluna Ente Autónomo vendiendo las acciones que el Estado tiene en ella, con la «ligereza» que le es habitual, el señor Presidente no toma en cuenta que está poniendo en riego parte importante de nuestra soberanía.

Otro punto a destacar es que a pesar de los pesares y del nefasto gerenciamiento que Varig ejerció sobre Pluna, ésta factura U$S 64 millones por año.

Los EEUU (ejemplo ideal a seguir por impulsores del modelo económico que nos quieren imponer) se comportan en el transporte aeronáutico igual que con la producción agrícola. Los reyes del liberalismo (hacia afuera) dicen ¡no! a los subsidios, pero es bueno saber que el gobierno de los EEUU asistió a las Empresas Aeronáuticas con miles y miles de millones de dólares.

Nos consta que los representantes del Ente Autónomo en Pluna SA, han presentado al Poder Ejecutivo un memorando de entendimiento para la recomposición del capital, que también trata el cambio en el modelo de gerenciamiento de la Empresa y los servicios de mantenimiento y reparaciones. Esto lo han podido hacer además, porque los trabajadores de Pluna han colaborado mucho en estas propuestas, y si Varig no terminó antes con Pluna, se debió en gran parte al esfuerzo y compromiso de sus trabajadores.

Pluna es necesaria al país como Empresa Bandera por lo que ello implica en materia del control de las comunicaciones y por lo que aporta y mucho más puede aportar en un proyecto nacional de turismo sustentable, atendiendo en ambas líneas a los intereses del país. La eliminación del Ministerio de Turismo (otras de las medidas propuestas) y el desligamiento del Ejecutivo de la línea de transporte aéreo nacional, le darán a este sector tan importante del desarrollo de la economía del país, un tiro de gracia.

Queda claro una vez más que el presidente Batlle no tiene en cuenta estos intereses. La pregunta es: si es tan inviable, ¿quién rematará Pluna? *

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