Entre ajustes y devaluaciones

LEOPOLDO AMONDARAIN

 

Entre ajustes finales y devaluaciones propiamente dichas, son tres en menos de seis meses. El ministro Bensión fue prometiendo con el gobierno en cada uno de sus dichos, que era el último del año. En buen romance, al día de hoy, nadie puede asegurar que dentro de dos o tres meses no habrá un cuarto corte de la economía uruguaya. Las reiteradas mentiras del ministro y el equipo económico, ha hecho perder confianza y credibilidad. El pánico ha ganado paulatinamente la calle. Montevideo, para tomar como índice mayor de la generalidad del país, está muerto comercialmente. Las recaudaciones por parte del Estado no creo que sean demasiado auspiciosas, pues las retracciones son tantas y las contracciones del gasto están llegando a niveles tan extremos, que aunque se le quiera sacar más a la gente, en los hechos al ir reduciendo ese gasto, las recaudaciones no se pueden dimensionar. En cambio sí se ve a simple vista, el deterioro inmediato en la calidad de vida de la familia oriental. Ciudad desolada, locomoción cada vez más magra y vacía, comercios cerrados en todos los ámbitos, locales que se arriendan por el solo costo de los gastos comunes y aún así siguen vacíos, fábricas e industrias cerradas y por ende improductividad cada vez más superlativa que impide la recaudación fiduciaria de la nación, falta de fuentes de trabajo con el creciente pánico de quienes ven achicarse un seguro de paro en el tiempo sin visualizar soluciones laborales futuras, que no las hay, para llevar tranquilidad a sus hogares y porvenir para sus hijos, etc.

Las promesas de reactivación económica con las respectivas inversiones en el agro, la industria o creación de nuevas fuentes de trabajo es obvio que no existen. Vamos a no mentir más. No se conoce ningún tipo de proyecto de creación de esos medios que puedan revertir la situación. Los préstamos leoninos del FMI, son sólo para salvar la banca y el sistema financiero «in totum». No hay un peso que se «escape» para otra realidad que no sea esa. Si bien es innegable que la misma es de gravitación innegable y por ende fundamental salvarla, la reactivación productiva la tiene tanto o en mayor proporción. Si no se produce no se sale. Verdad de Perogrullo. Y acá, en el país, la producción en términos generales se está muriendo y es obvio que el gobierno «divertido» colorado y batllista con su coalicionada ayuda, carece del antibiótico salvador. Las soluciones del FMI, son archiconocidas. Siempre terminan en recortes de gastos y entrega paulatina más o menos acelerada de los bienes y por ende de las riquezas del Estado. Caso de las enajenaciones totales o parciales de los entes públicos como se hizo en la Argentina. Hasta dejar en la indigencia de recursos como pasó y pasa en la hermana porteña.

Hoy no tienen ni de dónde rescatar. Toda esta situación debió preverse. Se sabía de la crisis acelerada argentina y las consecuencias que nos aparejarían. Recuérdense los viajes, consultas y comentarios laudatorios y admirativos de nuestro presidente Batlle sobre Cavallo. «Debería haber un solo ministro de Hacienda para toda la América Latina y ese debe ser Cavallo» (Sic). Lo dijo y lo aseguró don Jorge. O es un ignorante inconsciente en materia económica que cualquiera lo convence y «empaqueta» o es un gran mentiroso como Bensión que sólo sabe, al mejor estilo batllista, administrar crisis «echando mano» al tocar fondo, a las soluciones del FMI que no son otras que el irse enajenando al imperio. Hoy, por culpa de estas situaciones se planean a nivel del monstruo imperial, la balcanización de la Argentina en tres o cuatro regiones o futuros países y la pronta intervención a Colombia con bases militares ya instaladas algunas y a instalarse otras, que vigilen el buen «comportamiento» de la gran estancia yanki. Si ese es el futuro de potencias de grandes riquezas como Argentina y Colombia entre otras, que nos puede quedar o esperar a nosotros que somos chicos, pobres y fundidos por el batllismo. Cuando vino Eduardo Aninat, subdirector gerente del FMI, recientemente, seamos justos, después de entrevistarse con Batlle y el equipo económico, con Julio María, con el Cuqui e incluso con Tabaré Vázquez, y sus asesores económicos, dijo «no alcanza sólo con el ajuste» (Sic). A buen entendedor pocas palabras. Nadie osó leer entre líneas lo que el delegado imperial decía por culpa de las mentiras de Bensión. Salvo claro está, no hay más remedio que imaginarlo, los cuatro dirigentes consultados y sus asesores que «charlaron» con Aninat. Ellos sí, debieron saber el mandato del FMI. Prueba de ello, es el silencio casi sepulcral en que tirios y troyanos mantienen al respecto. El sistema político en general y el gobierno con Bensión a la cabeza en particular dejaron de ser creíbles. Tiene razón el senador Larrañaga y Gallinal que se le sumó al legislador de la «heroica», en que Bensión debe irse. El Frente, según parece, amaga interpelar al ministro de Hacienda. Se puede llegar en el Senado al número suficiente y necesario para que esta situación de remoción ministerial, tan necesaria, se pueda lograr. Es fundamental crear o por lo menos remendar la confianza y credibilidad perdida en materia económica por la inseguridad que esos efectos tienen. Se necesitan nuevas ideas con soluciones distintas que vuelvan a reacondicionar la producción nacional. Es obvio que don Jorge carece de soluciones. Ha optado de repente por callarse la boca. Acertadamente. Siempre es preferible el silencio que seguir diciendo «macanas» como nos tenía acostumbrados. Pero a la gente hay que llevarles credibilidad y esperanzas ciertas que el gobierno y su ministro no las muestran, ni las tienen. Debe caer Bensión para llevar esperanzas de incentivación productiva y futuro a la familia oriental. *

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