¡Que se nos vienen…!

JULIO CESAR MARTINEZ*

 

Mire, amigo, no venga con esas cosas de las «custiones»  como dijo el inolvidable «Flaco» Zitarrosa–, porque como el «yo no lo entiendo mucho, discúlpeme soy, medio bagual»,y estos tejes y manejes de las globalizaciones como que a nosotros, los de a pie y en alpargatas, nos cae medio retorcido, o mejor dicho, nos retuerce antes de voltearnos. Porque ya no se trata solamente de eso del Fondo Monetario y de toda esa menesunda extranjerizante que nos vomitan las series de televisión, la música escandalosa, los pantalones vaqueros y los buzos de universidades de Ohio, las perras Lassie, los Simpsons, Superman, el Hombre Araña y la visa que no te la sellan aquí pero te la sellan allá tratándote como un vulgar delincuente al llegar a los aeropuertos.

Y siguiendo con lo del «Flaco»,»mire amigo no venga con que los gringos son gente dada», porque bien sabemos que » uno los suele ver chupando whisky con los del clú» y póngale la firma que seguramente «no brindan ni chupan a su salú». Y a los sufridos cohabitantes de esta más que castigada América Latina (La Pobre, como decía el inolvidable» Troesma» Julio E Suárez,»Peloduro») ya nos tienen más que enredados en la telaraña de sus cuentas corrientes y empeñados hasta las botas por no decir otra cosa que quedaría muy grosero, aunque hacerlo sería mucho más ajustado a la verdad.

Pero lo que me ha empezado a preocupar y muy en serio es que se nos vienen y ya no saben qué carajo expropiarnos o embargarnos, y resulta que primero nos tiraron con la chatarra y nos sacaron los boliches esquineros para ponernos los cadeneros y ahora, hasta el folclórico y tradicional chorizo al pan, algunos criollos lo han convertido por obra y gracia de la tecnología en una hamburguesa, como para pelearles diente a diente como quien dice con sus mismas armas su avasallante intromisión en el alicaído y expoliado mercado consumidor de los orientales (los que por suerte todavía seguimos siendo de la patria o la tumba, o la patria o el exilio, como quiera verse y apunte, compañero). Y entonces es cuando nosotros los que a pesar de vivir en el asfalto seguimos llevando el terrón y el ombú entre ceja y ceja entramos a preocuparnos en serio y a imaginarnos en cualquier momento una invasión de hamburguesas de mollejas, de tripas gordas, de riñones, de ubre, de choto, y si no lo paran capaz que hasta inventan la hamburguesa con cuero para sustituir el tradicional y campesino rito de la vaquillona a las brasas. Y si le parece que exagero, mire que ya nos metieron el puchero criollo en un cubito desde hace varios años y las empanadas y las tortas fritas ya se encuentran congeladas en los supermercados ¿ Y qué nos va a quedar, compañero…? Tendremos tabas de plástico made in Taiwan (total, ya hay bombillas y mates de ese origen) y llegará un día en que en las fiestas criollas del Prado se jineteen solamente toros y potros mecánicos y en vez de hacer venir los payadores desde todos los pagos a los galpones para enfrascarse en ardorosas lides de contrapunto, se ponga una pantalla gigante y se hagan las payadas por internet.

Ni qué decir que cualquier día de estos traen a Rambo para encarnar la historia de Martín Aquino y nos convierten a Saravia en una especie de Jerónimo del Far West americano y a nuestras guerras civiles en decadentes episodios de pistoleros al viejo estilo de las películas de las matinés dominicales

Por eso le digo, compañero, no es que uno ande con complejos de esto ni lo otro, pero cuando pasamos la barrera del medio siglo y tenemos una que otra «Alianza para el Progreso» encima, y después de haber sido frustrados testigos de la llegada de los tanques soviéticos que iban a pasarle por encima al monumento a Artigas cuando las elecciones del 71,y ahora se comprueba que los que nos pasaron por encima fueron los marines yanquis con el «Borda» y el «Bocha» como laderos, de haber convivido tanto tiempo con fantasmas inventados y con diablos de carne y hueso, cuando decidís hacerte una extrita y te arrimás al medio tanque de la esquina y le decís al asador: ¡Che, sácame uno al pan con chimichurri! Y el gordo te contesta : chorizo sólo tengo en hamburguesas, che… ¿Cómo lo querés? Chimichurri tampoco tengo, pero puede ser ketchup, salsa golf o manteca de cacahuete… Y entonces sí che, cuando te pase eso –y te va a pasar ,ponele la firma, te va a pasar–, volvete con el Flaco y con el Eustaquio y tarareate aquello de «Â¡Qué los parió a los gringos…! Porque, de seguir así la mano, mirá que se nos vienen en serio, se nos vienen.

P/D: Cuando estaba terminando esta prosiada, ¡fíjese usted, amigazo! Escuché por la radio que ya afirmaron otra vez el talón en este estribo y pusieron a flotar el dólar, como para que todos los demás nos ahoguemos ,mientras ellos hacen la plancha. Es como le dije al principio: Mire, amigo, no venga con que los gringos son gente dada… ¡Qué los parió…. que se nos vienen! *

*Periodista

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje