"Achicar el Estado"
ALBERTO CAYMARIS*
Este eslogan se puede ver en muchos autos que circulan en nuestras calles, coincidiendo con lo que los economistas de derecha pregonan sobre todo a través de los medios televisivos o en sus «sesudas» intervenciones en la Asociación de Dirigentes de Marketing, con lo que las gentes de derecha de este país comentan a todo trapo, y especialmente con la política económica llevada a cabo por la dictadura, y continuada y profundizada por los gobiernos que tenemos desde 1985.
Esa política llevada a cabo en los países subdesarrollados –porque en los países ricos se hace otra cosa, como ya se ha dicho por quienes conocen la ciencia económica a un nivel muy elevado–, se ha practicado en un país como Tanzania con los resultados que su mismo presidente reconoce. En una entrevista realizada por Eugenio Melandri a Roberto Savio (Bitácora, 5.6.2002, páginas 8 y 9), este último expresa: «El Estado va perdiendo su importancia en el proceso de la globalización neoliberal. Y esto, en los países más pobres, tiene un efecto dramático, no olvidaré nunca las palabras del presidente de Tanzania: ‘Seguí en Washington la receta del FMI al pie de al letra. Privaticé todas las empresas del estado, que fueron compradas por extranjeros, porque nosotros no teníamos capital nacional. Muchas fueron compradas para cerrarlas o para usarlas como mecanismo de distribución. Luego levanté las barreras, y entonces nuestras compañías, aun las privadas, no resistieron la competencia extranjera, y quebraron aumentando el número de desocupados. A este punto, luego de haber hecho todo lo que me dijeron, que era privatizar y levantar las barreras, esperé las inversiones privadas, pero aquí no llegó ni una lira. Las inversiones van a la China, van al Brasil. A Tanzania no llega nada. Al final, desmantelé la industria nacional, si bien ineficiente, pero de esta forma aumenté la desocupación. Eliminé nuestra pequeña capacidad para crear un proceso de desarrollo y de entrenamiento de nuestro personal y estoy esperando estas inversiones que nunca llegan'».
¿No sería el momento de pegar en los autos, camiones, carritos, muros, otra consigna? Por ejemplo: Bajar la presión del Fondo Monetario. *
*Abogado
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