Presiones para que rematemos el país

JORGE R. BRUNI

 

1.- «Ignoramos quién negocia, qué y en nombre de quién», decía el 4 de diciembre de 1997, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional de Francia, Jack Lang

Por esa misma época, el propio Congreso norteamericano desconocía también, qué y en nombre de quién negociaban el Departamento de Estado y el Tesoro de EEUU desde 1995, por lo menos.

Si los parlamentos de esas dos potencias eran ignorados, ¿qué queda entonces para sus pueblos y el mundo en general?.

¿Qué se discutía? El Acuerdo Multilateral sobre Inversiones – AMI, que entre otras barbaridades expresaba el derecho absoluto de los inversores a invertir en la compra de tierras, recursos naturales y medio ambiente, servicios de telecomunicaciones u otros.

La Organización Mundial del Comercio – OMC ponía las condiciones del negocio que los países empobrecidos debían aceptar: desregular, desregular, desregular.

En cambio los ricos debían estar asegurados contra los desórdenes, boicots, huelgas. No sea cosa que ¡sus ganancias se pudieran ver afectadas! Así de claros y descarnados eran los planteos. ¡Y todo eso se negociaba en secreto!

En aquella oportunidad se frustró el intento imperialista.

Nuestros buenos muchachos del norte rico no andan con vueltas. Si en la negociación no consiguen lo que quieren, les queda el recurso de inventar una guerrita por acá, otra por allá, y de paso cañazo, les aseguran a sus industrias de la muerte suculentas ganancias, a costa de la desaparición de algunos milloncitos de personas. ¡Total, el mundo está demasiado cargado de gente! Así tendremos menos protestas, huelgas o boicots.

2.- «Se solicita a los estados miembro que sólo hagan circular este documento entre los funcionarios correspondientes e impidan su publicación».

Este es el encabezamiento del instrumento denominado GATS 2000, Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios, a través del cual la Comisión Europea y sus estados miembro le piden a Uruguay que adopte compromisos plenos, que reprochan que hasta la fecha no los ha asumido, respecto de la apertura total a la inversión extranjera y libre competencia sobre: el agua para uso humano y manejo de aguas residuales (no es ajeno a esto el hecho de que Europa tiene trasnacionales muy fuertes en el área del agua), suministro transfronterizo de seguros de marina, aviación y transporte de carga; suministro y transferencia de información financiera y procesamiento de datos relacionados con la banca y otros servicios financieros, etc..

Por otra parte, quieren compromisos de eliminación de las restricciones al ejercicio de las profesiones liberales por parte de los extranjeros con títulos que podrán o no estar revalidados en nuestro país, sean abogados o contadores. ¡Casi nada nos piden!

Como mercaderes desconfiados que son, estos buenos muchachos además solicitan que aclaremos los compromisos ya asumidos. Por último, nos dicen que la lista de compromisos plenos, para evitar ambigüedades, debería contener una definición bien detallada. ¡Nos retan además, estos tipos!

¡Y todo esto, otra vez, en secreto, al menos hasta ahora!

3- «El hecho de que haya pedidos muy ambiciosos de una vasta gama de servicios, no significa que estemos comprometidos a otorgarlos. Dependerá del proceso de negociación», ha dicho muy profesionalmente, ese muy buen embajador que tiene Uruguay, Carlos Pérez del Castillo.

Claro, el embajador no puede expresar públicamente, el drama que significa para nuestros representantes, cuando van a negociar con los grandes, las amansadoras, los desprecios que cualquier burócrata de cuarta del FMI o B. Mundial les hacen. Es que somos un país sin influencia alguna. Y como colofón, preguntado por el periodista Emiliano Cotelo: ¿Uruguay negocia solo o como Mercosur? Se lo pregunto, porque del otro lado tenemos a los países de la Unión Europea negociando en bloque.

A lo cual contesta: «Cuando tengamos que presentar nuestras listas de ofertas iniciales, lo haremos como Uruguay

Concluye Cotelo: O sea que no se negocia como Mercosur. Sin comentarios.

4.- Cotelo le pregunta al señor embajador: «Al volverse compromisos internacionales tales políticas no podrán ser revertidas en el futuro, ¿es así? Sí, sería así, contesta Pérez del Castillo. Los compromisos se vuelven vinculantes dentro de la OMC. ¿Qué les parece?

Hace 48 horas, después de su gaffe diplomática, volvió el señor Presidente a los medios para decirnos que hay que darle a los privados el Aeropuerto, ¡el agua potable!, el turismo de Santa Teresa, Palmar, Punta del Este, Salto, bla, bla bla. ¡Ufa!

No en vano el Premio Nobel Saramago dijo que cuando se enteró de la propuesta de privatizar Machu Pichu, propuso la privatización del Partenón, la Catedral de Chartres, el cielo, el agua, los estados y la p… que los parió a todos.

Pensar que todo esto estaba en secreto, hasta ahora. *

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