En defensa del socialismo para siempre
OSVALDO BURGOS
En una guerra contra la mentira, los hijos de la Patria de José Martí le dieron un puñetazo a la intentona guerrerista y divisionista del gobierno norteamericano del señor W. Bush y, como una sola y enhiesta palma, pintaron de socialista verde olivo el futuro de las generaciones de cubanos.
Bush se había atrevido a lanzar sus agresivas palabras desde territorio norteamericano pidiendo se cambiara la sociedad en la Isla.
Ello indignó una vez más a los cubanos que, como en Girón, salieron a la calle, esta vez portando lápices en lugar de fusiles, para firmar una iniciativa que tira por tierra cualquier maniobra desestabilizadora.
La Oficina Oval y el Departamento de Estado habían enviado miles de radios portátiles para que fueran distribuidas entre los llamados disidentes en la Isla.
En esa acción demostraban incluso la poca confianza que le tienen a esas personas que trabajan contra la Revolución, ya que los aparatos fueron entregados con el dial trancado en el lugar donde se podía, supuestamente, captar las transmisiones de la mal llamada Radio Martí, a la que el gobierno estadounidense le otorga millones de dólares para atacar por el espacio radioeléctrico a Cuba.
Los cubanos no perdieron tiempo y, en menos de 72 horas, más de 8 millones estamparon su firma para apoyar una iniciativa de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), la que ahora se presenta ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Horas antes de iniciar con la recogida de firmas en algo más de 129 mil puntos, la población de la Isla se volcó a las calles en todas las ciudades y centros poblados que contaran con por lo menos cien habitantes, para agitar al viento las banderas de los principios de la Revolución Socialista liderada por Fidel Castro.
Ahora, la Asamblea Nacional del Poder Popular deberá estudiar la iniciativa de Reforma Constitucional donde se establece que el régimen socialista no puede ser tocado.
Deben estar orgullosos los viejos comandantes de la Revolución encabezados por Fidel, al ver que las jóvenes generaciones enarbolan los principios que se sublevaron en la Sierra Maestra y llegaron hasta estos tiempos enfrentando duras batallas.
Antes, el fusil para defender la patria del oprobio en que la habían sumido los traidores; ahora, mediante la batalla de ideas, como en Girón, los cubanos derrotan la intentona confusionista imperialista y le dicen al mundo qué es lo que ellos quieren en su país.
¿Alguien serio puede dudarlo? *
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