Por Marielos Monzón, amenazada
GABRIEL MAZZAROVICH
«Hay gente que arde con múltiples fueguitos y sus llamitas nos iluminan a todos» Eduardo Galeano
El viernes me enteré que amenazaron de muerte en Guatemala a mi compañera Marielos Monzón.
Marielos es periodista, pero por encima de esa condición es mujer comprometida con su pueblo, es ciudadana, es un ser humano digno. Es madre de dos preciosos niños y sus ojos se llenan de fueguitos cada vez que los nombra.
Dicen que la amenazó un grupo clandestino de asesinos que están enquistados en las Fuerzas Armadas y la Policía de Guatemala.
Dicen también que el propio gobierno de Guatemala reconoce que esos grupos existen pero afirma no poder hacer nada para detenerlos.
En Guatemala, con el apoyo de EEUU, esa canalla cobarde, que ahora amenaza a periodistas, es responsable de la muerte de 250 mil personas, de 50 mil desaparecidos, entre ellos 5 mil niños, de más de 600 aldeas arrasadas. Esa canalla cobarde es responsable de la peor represión de todas las que se vivieron en América Latina, lo que es mucho decir en estas sufridas tierras.
Esa canalla cobarde, que ni siquiera da la cara, se siente sin embargo con fuerza para actuar. Hace pocos días asesinaron a un activista de la Fundación Rigoberta Menchú; en estos meses han realizado ejecuciones extrajudiciales, secuestros y más de 112 actos de hostigamiento, entre allanamientos contra locales de organismos de DDHH, amenazas y secuestros. La situación es de tal magnitud que motivó la presencia en Guatemala de Hina Jilani, relatora especial sobre DDHH de la ONU.
¿Qué hizo Marielos Monzón para despertar la ira de los asesinos?
Ser digna y actuar con dignidad. No callarse. Denunciarlos. Jugarse con absoluta conciencia de los riesgos que corría.
La historia de Marielos, que estuvo varias veces en Uruguay y dejó una huella imborrable, es la historia de su pueblo.
Cuando tenía apenas 10 años, esa misma canalla cobarde asesinó a su padre, un abogado comprometido con su país que tampoco le tuvo miedo al terror desatado.
Ahora, 21 años después, los asesinos de su padre la amenazan a ella.
En 1981 nada se pudo hacer para salvar la vida de Guillermo Monzón; en 2002 tenemos la obligación de hacer todo para que no toquen a Marielos.
A los asesinos les debe quedar claro que lo que hagan no les va a salir gratis, que mostraron la cabeza y ahora no se pueden volver a esconder, no los vamos a dejar.
Vamos a construir una cadena internacional de solidaridad con Marielos y con todos los amenazados.
Vamos a construir una larga, firme y decidida cadena de vida para que la muerte, esta vez, aunque sea esta vez, no pase.
Vamos a exigir al gobierno de Guatemala y en primer lugar a su presidente Alfonso Portillo que garantice la seguridad y la vida de Marielos.
Pero vamos a exigir también que como presidente de un país democrático, identifique, persiga y desmantele estos grupos paramilitares que prolongan el terror y se amparan en la impunidad para actuar.
El viernes de tarde me enteré que amenazaron de muerte a mi compañera Marielos Monzón. El viernes de tarde me pregunté qué se puede hacer. El viernes de tarde me respondí: todo.
Desde el dolor y mirando el futuro, convoco a formar parte de esa empresa. Vamos a cerrarle el paso a la muerte y la impunidad, vamos a defender la vida, vamos a defender a Marielos y a sus compañeros amenazados.*
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