Embarrando la cancha

Viernes 14 de junio de 2002 | 12:00
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Es preocupaste que uno de los voceros de las peores causas contra el pueblo argentino, el periodista Mariano Grondona, dejara trascender su visión sobre la crisis que vive el país hermano, ante la situación de anarquía que se vive luego de años de despojo, que podría desembocar en otra “experiencia” militar.

Paralelamente el ex presidente Carlos Menem realiza una gira por EEUU, entrevistándose con el presidente George W. Bush y con su padre, el ex presidente del país del norte. ¿Qué se está armando en la Argentina? ¿Estamos nuevamente frente a una sorda conjura para aplastar las protestas populares derrumbado la democracia?

Lo curioso, para algunos, es que en el Círculo de Montevideo, el ex presidente uruguayo Julio M. Sanguinetti, en medio de este mismo contexto haya afirmado que no es descartable, por obra y gracia de la desaparición de los partidos políticos (¿hablará de blancos y colorados?) y de la anarquía que sobrevendría luego de la asunción de otro gobierno “populista”, que hubiera otra intentona militar de tomar el poder como en el pasado.

Sus argumentos son tan pobres como reaccionarios. Sanguinetti es un hombre que no admite que los tiempos cambian y que los conglomerados políticos cuando no responden a los intereses de la gente, tienden a desaparecer. Porque si hay algo bien claro es que en las actuales circunstancias que se viven en el país, los dos conglomerados históricos están jugando un papel lamentable, apoyando políticas destinadas a favorecer a minorías nacionales y, además, al capital financiero internacional que, en el marco de la globalización, pretende reinar en cada rincón del planeta.

Obviamente Sanguinetti quiere ser de nuevo presidente, pese a quien pese y aunque la gente tenga otra visión y siga multiplicándose la esperanza de que con renovados elencos políticos, el país retome una senda de crecimiento. Pero hay más elementos para tener en cuenta. La virulenta prédica a que se ha lanzado el Foro Batllista, que además reafirma con acciones concretas, es realmente negativa para el sostenimiento sin fisuras del sistema democrático. La desmedida acción de sus dirigentes y legisladores que cercaron la casa de un diputado en Las Piedras fue un elemento claramente provocativo para oponerse a una movilización de pocas personas convocadas por una radio comunitaria.

¿No alcanzaba con la Policía para controlar la situación? ¿A qué viene esa acción de “defender” por todos los medios, estando incluso dispuestos a la violencia, la integridad de un legislador a quien un grupo de gente quería repudiar?

Es adecuado pensar que todo el escándalo, las insólitas “pesadas” que se hicieron presentes en el lugar, no son más que el producto de la estrategia del sector que encabeza el propio Sanguinetti que, evidentemente, quiere “embarrar” la cancha.

Todos debemos estar atentos ante estos hechos preocupantes. No sólo está la visión que comienza a manejar el líder del sector, singularmente coincidente con la del periodista Grondona, sino el intento evidente de provocar hechos negativos para la democracia uruguaya. *

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