EL PARO GENERAL CONVOCADO POR EL PIT-CNT

Varios actos y una sola protesta

«Ningún trabajador participa en un paro general, con lo que además eso supone en pérdida salarial movido por una combustión espontánea, sino como fruto de una acción meditada y consciente».

Tabaré Vázquez refiriéndose al apoyo que el Frente Amplio brindara al paro general.

La jornada realizada en el día de ayer por las organizaciones sindicales y populares, con varios actos, concentraciones y manifestaciones en todo el país, tuvo un firme e inequívoco sentido de protesta ante la falta de respuestas gubernamentales a la crisis.

La jornada, que una vez más mostró el alto grado de seriedad y organización de las entidades convocantes, se desarrolló en medio de las coordenadas de civilidad que caracterizan a nuestro movimiento obrero y popular.

Con adustez, con mucha bronca contenida, la concurrencia a los actos evidenció la extensión del malestar popular y de la ausencia de respuestas a los reclamos de reactivación económica y mejoras para los sectores sociales más cruelmente golpeados por desocupación.

Los ejes de la jornada, expuestos en distintas intervenciones de dirigentes de los gremios que organizaron la jornada, giraron en torno a la crítica a el endurecimiento de la política fiscalista del gobierno y la ausencia de toda medida de reactivación económica, tal como se ufana en repetir el impasible ministro de Economía, contador Alberto Bensión.

Es justamente en torno al reclamo de recursos para la reactivación económica donde se sitúan buena parte de las coincidencias más extendidas y más profundas del movimiento de las organizaciones sindicales, gremiales y de cooperativistas.

Otro capítulo importante de las movilizaciones del día de ayer remitió a la lucha en defensa de las empresas públicas amenazadas por la política de privatizaciones emprendida alegremente por el gobierno del Dr. Jorge Batlle.

Se puso de relieve la importancia de la movilización que culminó con la obtención de las firmas necesarias para someter a un plebiscito los artículos que permiten la privatización de Ancel y la importancia de desarrollar una campaña en defensa de Ancap, también cuestionada por las orientaciones que prevalecen en el gobierno. El cuestionado ejemplo de la privatización del agua de Maldonado también fue objeto de referencia explícitas de rechazo.

A la jornada no le han faltado detractores, como también es rutina en estas circunstancias. Ni tampoco los que, una vez más, ensayan por todos los medios, desde los más groseros hasta los sutiles, de dividir al movimiento.

Incluso la legítima y por demás razonable adhesión que la fuerza política Frente Amplio realizara al paro, que no es sino el resultado de coincidencias profundas en cuanto al diagnóstico de la situación y a los puntos programáticos que varias organizaciones políticas, gremiales y profesionales sustentan, ha sido objeto de algunas triviales referencias críticas.

En uno de los actos centrales, un orador del sindicalismo dio cuenta de una impugnación que a su gremio se le habría realizado por parte de algún jerarca del gobierno: los gremios, dijo el gobernante, están asumiendo actitudes que no son democráticas, que son de tipo «corporativo», dijo. Los gremios, agregó el jerarca, «deben respetar al gobierno que lo es en función de la decisión democrática del pueblo, expresada en los votos». El asunto tiene cierto interés, y los errores del jerarca colorado darían sobrado motivo para un debate que, de tanto en tanto, no hay otro camino que reverdecer.

A cuenta de mayor cantidad se podría empezar por recordarle a los jerarcas que así se sitúan ante la acción de los gremios que la nuestra es una democracia que reconoce la plena libertad de las organizaciones sindicales, que la huelga es un derecho constitucional y que, por tradición y por extendida convicción, las organizaciones sindicales de nuestro país eligen a sus autoridades y levantan sus plataformas en forma democrática. Recordarles, también, como oportunamente lo hicieron los sindicalistas, que en defensa de la democracia uruguaya los trabajadores realizaron una huelga general de quince días entre otros muchos miles de acciones de resistencia sobre los que es conveniente que no se pierda la memoria. *

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