Se busca artículo desaparecido

JOSE LUIS BLASINA

 

Durante el debate sobre el ajuste fiscal en la Cámara de Diputados, varios legisladores de la coalición gobernante enfatizaron en que con la eliminación del incremento al IRP en las dos primeras franjas de jubilaciones y pensiones (hasta $ 6.660) el 80% de los pasivos no se vería perjudicado por el ajuste fiscal.

Nada más alejado de la realidad. En efecto, lejos de quedar las cosas como estaban, ahora se proyecta como «bola de nieve», el perjuicio hacia el próximo ajuste de pasividades.

Ello se va a producir en la medida en que se seguirá agudizando la baja del índice medio de salarios.

Al ser dicho índice el promedio de la masa salarial líquida percibida por los trabajadores públicos y privados, ésta se verá afectada por los siguientes factores:

1. El 27 de febrero pasado, en ocasión de tratarse en la Cámara de Diputados el anterior ajuste fiscal, hacíamos notar que el ajuste de los trabajadores públicos del 1,5% al 1º de enero del 2002, frente a una inflación del 3,6% en 2001, iba a generar, entre otras cosas, una sensible baja de la masa salarial y, en consecuencia, del próximo ajuste de pasividades.

2. En dicho ajuste fiscal se produce un nuevo incremento del IRP que vuelve a rebajar la masa salarial líquida que perciben los trabajadores.

3. Los decretos posteriores del Poder Ejecutivo que, entre otras cosas, prácticamente eliminaron las horas extra en el área pública, significa un nuevo descenso de la masa salarial líquida que determina el índice medio de salarios.

4. El nuevo y reciente ajuste fiscal trae aparejada otra rebaja de los salarios líquidos que sumada a las anteriores, hace predecir, aún con el pronóstico oficial de una inflación del 10% para el año en curso, una sustancial rebaja de las pasividades en el próximo ajuste.

Por estas razones, y más allá de los planteos y movilizaciones que, con toda razón, realicen los jubilados y pensionistas, creemos adecuado retomar, aunque sólo sea un atenuante a la situación descripta, un artículo que figuraba en el proyecto de ajuste fiscal que enviara el Poder Ejecutivo al Parlamento y que desapareciera misteriosamente durante el tratamiento del mismo en la Cámara de Senadores.

Vale decir que este «acto mágico» se produjo luego que los senadores del EP-FA se retiraran de sala, al votarse negativamente la solicitud de un cuarto intermedio para, por lo menos, leer el contenido del nuevo proyecto, con las modificaciones que, al margen del tratamiento institucional, le introdujeron colorados y blancos con la excepción del senador Larrañaga.

El artículo mencionado, que ahora retomamos a través de la presentación de una minuta de comunicación, junto al diputado Fonticiella, decía:

«A partir del 1º de enero de 2003 dispónese un reajuste adicional y provisorio del 2% (dos por ciento) sobre todas las pasividades vigentes a la fecha de promulgación de esta Ley.

El incremento de las pasividades previsto por el inciso anterior, se reducirá a medida que disminuyan las alícuotas del Impuesto a las Retribuciones Personales que gravan las retribuciones de los trabajadores en actividad, en proporción a su incidencia en el índice medio de salarios que será eliminado totalmente cuando las referidas alícuotas alcancen los niveles vigentes al 30 de abril de 2002, considerándose, además, a tal fin el impuesto creado por el artículo 587 de la Ley Nº 17.296, de 21 de febrero de 2001 y el adicional creado por el artículo 1º de la Ley Nº 17453, de 28 de febrero de 2002″.

Como decíamos, se trata sólo de un escaso paliativo a la futura rebaja de pasividades, sin contar la que opera ya con el IRP a las franjas superiores a seis salarios mínimos.

Pero eso sí, de lo que no cabe duda, es que la realidad le ha pasado por arriba a la letra y el espíritu de la Reforma Constitucional que la gran mayoría consagramos en el plebiscito de 1989. *

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