Le solicitamos al lector un esfuerzo de imaginación. Pensar cómo el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Horst Kohler pudo llevar a palabras el razonamiento que se conociera públicamente, indicando estar “impresionado por la determinación mostrada por el presidente Jorge Batlle y el Parlamento para aprovechar esta oportunidad para reforzar el dinamismo de la economÃa uruguaya”.
Esas palabras, para cualquier observador imparcial de la economÃa uruguaya, parecerÃan demenciales, producto de una mente distorsionada que no tiene ningún contacto con la realidad de un paÃs donde sigue cayendo la calidad de vida, aumentando la desocupación y por consiguiente la marginación. Donde, además, se cierran empresas de todas las ramas y las actividades agropecuarias continúan en una hibernación forzada.
¿Donde está el dinamismo de la economÃa uruguaya? ¿Ignora el alto jerarca del FMI que ya el paÃs se encuentra en su cuarto año de crisis, que cae el PBI y que –pese a lo que dice el ministro Bensión y los balancetes que presenta– el déficit fiscal se sigue multiplicando?
Por ello planteamos el tema del esfuerzo imaginativo. El lector deberÃa situarse en el Ministerio de EconomÃa cuando Bensión y sus ayudantes manejan números, restan por aquà y por allá, achican salarios, siempre logrando el curioso efecto, contrario a los recortes que concretan, de lograr que el peso del Estado se multiplique por la vÃa de los impuestos.
El equipo económico ha logrado el extraño récord de crear 21 nuevos impuestos que recaen sobre una población indefensa ante la agresión económica que vive y asombrada ante tanto dislate. A lo que se suman, con una enorme irresponsabilidad, integrantes de la coalición de gobierno que son capaces de “tocar” proyectos a último momento, aunque esa acción determine diferencias sustanciales en la cuenta final.
Los balancetes de Bensión, que presenta ante los técnicos del FMI, siempre están listos en el momento oportuno. El lector intruso podrÃa observar cómo se hacen las cuentas y se logran cifras que cierran, pero nada más que en el papel, que anuncian efectos como el de la reducción del déficit, que tienen siempre el sentido inverso al real.
¿Qué conclusión podrÃa sacar el lector imaginativo? Seguramente que el FMI es manirroto, o que actúa en base a otras coordenadas polÃticas establecidas en niveles más altos de decisión. Pero igualmente quedarÃa sorprendido por la liviandad de las palabras del director gerente, tan alejadas de lo que verdaderamente ocurre en la realidad uruguaya, que parecerÃa haber sido –por lo menos– mal informado.
El lector imaginativo deberÃa, por un momento, ponerse a pensar en la Rendición de Cuentas que se está realizando en el mayor misterio, entre las cuatro paredes donde se reúne el equipo económico. Es el mecanismo que –según el propio Bensión– determinará que el déficit fiscal se reduzca al 1,2 del PBI. Eso en el nuevo balancete que se presentará a la posteridad, aunque en la realidad del paÃs ese guarismo crezca a niveles inaguantables para cualquier economÃa y continúen deteriorándose todos los Ãndices.
El tema es grave porque plantea disyuntivas todas difÃciles de resolver. ¿Qué hacer? No quisiéramos estar en el lugar del Partido Nacional que, de alejarse de la coalición, dejarÃa al paÃs sin gobierno.
Pero, ¿cómo seguir votando medidas, achicando al paÃs y aumentando el peso del Estado vÃa nuevos impuestos, si ya todos sabemos que el resultado final será atroz?
El camino que queda es polÃtico. Obviamente se hace necesaria una conjunción de voluntades para encaminar al paÃs hacia la recuperación.
Seguir en lo actual es una decisión suicida, de la que nadie quedará a salvo. *
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