Hablábamos la semana pasada sobre la incorporación de ciertas conductas agresivas en el relacionamiento entre los jóvenes.
Senalábamos entonces que la violencia verbal y fÃsica parecÃa haberse instalado en las pautas de comportamiento de los adolescentes uruguayos, e indicábamos que muchas de esas actitudes obedecÃan sin duda a la importación de modas ajenas a nuestra idiosincrasia, a una especie de afán por emular a sus coetáneos del Norte desarrollado.
Esas modas, esos modelos de conducta, nos llegan, por supuesto, merced al auge incontenible de los medios de comunicación. Televisión, Internet, etcétera son los responsables más que de la globalización, de la imposición de las pautas culturales del primer mundo al resto del planeta.
La globalización no es tal, pues no hay una verdadera interacción entre las diversas culturas de los pueblos y civilizaciones que habitan la Tierra, sino la mera adopción de patrones que los paÃses ricos –y fundamentalmente los Estados Unidos consagrados ya como el amo indiscutible– hacen asumir al mundo subdesarrollado.
No es de extranar entonces que junto a la música y a la vestimenta de moda, los paÃses pobres internalicen valores, gustos y comportamientos propios de otras sociedades.
La violencia –y conste que no nos referimos únicamente a las actividades delictivas– está instalada ya desde hace anos en las sociedades desarrolladas. Sociedades en las cuales también existen brutales diferencias. Sociedades que son el resultado de un sistema que promueve el individualismo más desenfrenado y la competencia más feroz, que habilita y fomenta la acumulación ilimitada de capital, conllevan inexorablemente un componente violento que se manifiesta luego en los más diversos órdenes de la convivencia.
Un régimen económico que exige compulsivamente un hiperconsumo alienante a la vez que niega a vastos sectores las posibilidades materiales socialmente aceptadas de acceder a él, está auspiciando en el propio organismo social la gestación de una violencia que resulta incontrolable.
Es contra ese modelo que debemos apuntar nuestra lucha
OTRAS NOTICIAS EN LARED21