Perlas de la Ley de Urgencia
Hasta la fecha de escribir este artículo, todavía no se ha presentado, en el Parlamento Nacional, el Proyecto de Ley de Urgencia, elaborado por Legisladores y Representante del Partido Colorado y del Partido Nacional. Todo indica que el alumbramiento de la Ley tiene importantes obstáculos, dentro de los cuales se encuentran las discrepancias entre dirigentes de los partidos tradicionales.
Los compromisos programáticos asumidos por el Directorio del Partido Nacional y por el Presidente de la República, Dr. Jorge Batlle, aún no tienen fecha de concreción, mientras tanto, los sectores afectados por la recesión y la herencia del sanguinettismo, con un déficit fiscal de 815 millones de dólares, siguen padeciendo.
El contenido de la Ley de Urgencia es realmente diverso y heterogéneo, lo que la hace convertir en un proyecto desprolijo y deforme. Varios de los capítulos no son de urgencia, como ya lo han informado varios catedráticos constitucionalistas.
Sorpresivamente, el Presidente del Directorio del Parido Nacional, Dr. Luis Alberto Lacalle, anuncia que una vez aprobado el proyecto, que no ha sido aún presentado, promoverá, ante sus socios colorados, la utilización del mecanismo de urgencia para presentar nuevas iniciativas.
Me permito concluir, que el empuje y los intereses partidarios del herrerismo harán que nuevamente el Dr. Jorge Batlle y su partido, se sientan otra vez presionados.
La inclusión de algunos capítulos son verdaderas perlas, que es necesario analizar sintéticamente.
Incluir, en el proyecto, la creación del Ministerio de Deporte y Juventud es realmente abusivo y exagerado, por no ser de urgente consideración y porque además, en momentos en que se descarga sobre los uruguayos (funcionarios públicos y jubilados) una despiadada rebaja de salarios y pasividades, con el pretexto de absorber en parte, el déficit fiscal legado por el anterior equipo económico, se incrementan los gastos del Estado y la burocracia, creando decenas de cargos de confianza a los que aspira el Partido Nacional. La creación de dicho Ministerio no tiene soporte programático alguno, continuando ausente una verdadera política nacional, que apunte a la atención del deporte en todas las edades. Durante años ha existido una política de desmantelamiento de la Comisión Nacional de Educación Física y hoy se pretende, en forma teórica, revitalizar el deporte con la creación de otro Ministerio.
Se propone que la Administración Nacional de Puertos pueda delegar funciones operativas a la Capitanía de puerto restringiendo, claramente, las funciones de la ANP y tendiendo a su futura liquidación. Se autoriza, además, a la ANP, a participar en una sociedad anónima, lo que continúa abriendo las puertas para el sector privado.
En ese ámbito, se le da el mazazo definitivo a la Administración de los Servicios de Estiba (ANSE), suprimiéndola definitivamente. Recordemos que en la mencionada Ley de Puertos ya se le habían quitado importantes facultades. Hoy se propone dejar sin ningún tipo de protección a los estibadores, quedando absolutamente desamparados, desde el punto de vista de la seguridad social y las normas laborales. Sobre AFE, se impulsa, en el Proyecto, prácticamente la liquidación del ferrocarril, culminando la obra devastadora del Dr. Julio María Sanguinetti –1º enero 1988–, cuando dispusiera la eliminación del servicio de pasajeros, en detrimento de los sectores más modestos del interior del país, convirtiendo en pueblos fantasmas a pueblos y villas, que hasta ese momento vivían íntimamente vinculados a ese medio de transporte.
Se hace referencia a la situación política y jurídica de Conaprole, planteando su transformación en sociedad anónima, permitiendo de esa forma el ingreso de capitales trasnacionales. Además, se elimina la participación del Poder Ejecutivo y de la Intendencia Municipal de Montevideo. Todo esto sin la correspondiente participación de los actores vinculados a dicha empresa.
En conclusión, estamos ante la Ley de Urgencia que desfigura y tergiversa los compromisos de la coalición. Nada se habla de facilitar el acceso al crédito, rebajando los intereses; tampoco da soluciones para el endeudamiento del sector agropecuario, que se ha visto frustrado por el invento del Cupón 0. En definitiva, no se instrumentan soluciones efectivas para disminuir el desempleo y la pobreza.
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