Hace dos dÃas, el vespertino Ultimas Noticias quebró el pacto ético reclamado por nuestro director en cuanto a preservar la intimidad de la nieta de Gelman y de su familia adoptiva.
El colega informó quién era el padre adoptivo de la joven, con lo cual se revelaba la identidad de una persona que estaba viviendo una situación excepcional y removedora, que todos tenemos la obligación moral de salvaguardar.
Ayer, el mismo colega debió retractarse en razón de haber recibido el desmentido de la familia senalada como los padres adoptivos de la joven. Procedió a rectificar su información errónea, a reconocer el yerro y a ofrecer sus excusas, asumiendo lo que consideran un “craso error”.
Lamentablemente, Ultimas Noticias se rasga las vestiduras por haber publicado una información que no se correspondÃa con la realidad, e intenta justificarse atribuyendo el error a “la fuente”.
Entendemos que no debiera ser ése el motivo de la disculpa. El “craso error” no fue haber confiado en una “fuente” que les informó equivocadamente. El imperdonable error lo cometieron el viernes, al haber dejado prevalecer el afán de la primicia por encima de principios éticos que trascienden incluso los especÃficamente profesionales.
Una elemental norma humana exigÃa –y asà lo recalcaron tanto gobernantes como polÃticos y el propio abuelo– que se mantuviera la mayor discreción posible teniendo en cuenta la particular circunstancia que vivÃa la joven. El compromiso de no divulgar el nombre de la familia, reclamado desde un primer momento por el doctor Fasano, parecÃa pues una cuestión insoslayable que el resto de los medios habÃa aceptado.
Incluso un semanario –en una actitud que censuramos severamente– intentó insistentemente entrevistar a la joven, importunándola en tres oportunidades hasta que ésta se vio obligada a amenazar a los colegas con recurrir a la fuerza pública. No obstante, pudo más la obligación moral y el semanario se abstuvo de divulgar el apellido de la familia, lo que de alguna manera lo rescata.
Por todo ello consideramos deplorable la rectificación dada por el vespertino. Sinceramente, hubiéramos deseado que las excusas ofrecidas lo fueran no por haber brindado una información errónea, sino por haber quebrado el acuerdo tácito a que habÃan llegado todos los medios.
En rigor, se trata de dos yerros garrafales. Uno, profesional; el otro, el verdaderamente importante, ético.
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