Mario Scalone *
La notoria inoperancia de la Intendencia Muncipal de Canelones, referida al quehacer turÃstico departamental –ha sido a nuestro juicio–, junto a la actual recesión, una de las causas principales del fracaso de la temporada estival que culminó con una caÃda del 40 % en relación al año pasado y ha dejado una sensación de frustración y desconcierto al sector empresarial, que ya venÃa bastante resentido.
En una temporada que fue básicamente de fin de semana, muy pocas empresas tuvieron chance de salir airosas.
Somos conscientes que en materia turÃstica cada vez estamos más presionados por la competencia económica de otras opciones que han surgido y que suelen ser más atractivas y más baratas.
Uruguay hoy es un paÃs caro, nuestros precios internos están totalmente desfasados, y por lo general no se condicen con la calidad de los servicios que se prestan.
Parte de estos males hay que atribuirselos a los excesos del Estado, que aplicando una carga impositiva desmedida y tarifas públicas que no se adecúan a la realidad, y sin otorgar incentivos fiscales a los empresarios del sector, hace que sea inviable poder competir.
Contamos con un Ministerio de Turismo testimonial, meramente simbólico que se maneja con un presupuesto miserable, impedido de diseñar alguna iniciativa si no sale a mendigar.
En lo atinente a Canelones, el desempeño de la administración Hackenbruch demostró un mal gerenciamiento y un ostensivo desinterés por el turismo, manteniendo tozudamente acéfala la Dirección Municipal de Turismo.
Con el agravante que se empecinó en la no integración de las Juntas Locales –desde nuestra óptica dos errores inexcusables– y por si fuera poco, contraria a la descentralización administrativa y a la participación ciudadana. Y asà nos va.
Año a año las temporadas son cada vez más inciertas, fruto de una gestión municipal inoperante, que se caracteriza por la carencia de proyectos viables de interés turÃstico, sin contar con un equipo de marketing, con escasa folleterÃa, incapaz de diseñar una campaña de penetración masiva, concretamente en Buenos Aires y en nuestro propio paÃs, que es de donde proviene el mayor flujo turÃstico. No explora el potencial mercado de las demás provincias argentinas donde pudimos comprobar que no se tiene ni idea de qué es la Costa de Oro.
Sin inversión o en todo caso exigua, con una incapacidad manifiesta para instrumentar una estrategia en la captación de inversores hacia este segmento, con falta de creatividad e imaginación, sin nuevas propuestas, y persistiendo con un esquema anquilosado, digno del año 1950, de sol y playa, hoy por hoy totalmente insuficiente, el panorama es francamente desolador.
Para colmo de males, conspira gravemente contra el turismo en la costa de Canelones el avance de la ola delictiva, y cuando se afirma por ahà que no se registra un aumento de la delincuencia, se debe pura y exclusivamente a que el acto de radicar la denuncia en la ComisarÃa está totalmente demodé, y por otro lado la instalación de asentamientos últimamente en los balnearios, que, si se llegan a multiplicar, puede ser la muerte de nuestro turismo. Porque está demostrado que favelización con turismo no combina.
Huelga decir que para salir de este brete, es imperioso que se opere un cambio radical, en el manejo de los asuntos del gobierno departamental, y en ese sentido, creemos que la figura del candidato del EP-FA, por Canelones señor Angel Spinoglio sale fortalecida.
* Ex edil blanco de Canelones y ex dirigente de DesafÃo Nacional que integró en los pasados comicios internos la plancha de convencionales de la lista 903, respaldando al Dr. Juan Andrés RamÃrez.
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