ANTE EL NUEVO AJUSTE RECESIVO

Sobre ética y economía

El país sigue en el proceso de ajuste tras ajuste, cada uno de ellos con más víctimas a contabilizar. Los gremios de la construcción (trabajadores y empresarios), por ejemplo, coinciden en señalar que con la reducción de las partidas de obras públicas, se perderán por lo menos 8 mil puestos de trabajo en forma directa y otro tantos que ocupan hombres y mujeres que trabajan en actividades conexas. De esta información nos surge una reflexión que, entendemos, es válida para estos tiempos. ¿Es que no existen valoraciones éticas a tener en cuenta cuando se concretan medidas que siguen empobreciendo a los pobres y haciendo cada vez más inviable la economía del país? ¿Es posible que se siga trabajando en beneficio siempre de los mismos, en una política que está llevando día a día a mayores sectores a vivir debajo de la línea de la miseria, impulsando al desánimo, con su secuelas de muerte y desintegración social?

Obviamente en lo ético existe una falencia gigantesca, que nadie puede entender porque, además, las medidas que se adoptan con el voto unánime de la coalición de gobierno, están todas destinadas a destruir riqueza, haciendo prácticamente inviable la reconstrucción de una economía que ya está en ruinas.

Los miles de trabajadores de la construcción que quedarán sin empleo, por citar sólo un rubro, se podrían preguntar por qué en lugar de suspender las partidas para la actividad que tiene una multiplicación explosiva en la creación de mano de obra, no se aplicó un impuesto serio al sistema financiero o las propias Safis.

Podemos mirar el problema desde otro perfil, desde el que entenderemos el porqué de las deficiencias de la actividad financiera, fue prácticamente la única que tuvo suculentas ganancias en el ejercicio anterior, mientras el resto de los actores de la economía caían en el pozo donde siguen sumergidos. Ahora sabemos que luego del asesoramiento de un estudio jurídico a los tres bancos extranjeros que son propietarios del Banco Comercial, el mismo fue dejado cesante en la función. El lector podría preguntarse, por aquello, de a rey muerto rey puesto, quién ocupó ese lugar.

Nada más y nada menos que el mismo estudio que tiene ganancias insólitas por haber creado las Safis, comandado por un ex ministro de Economía, que actuara durante el gobierno blanco, el que ideó el sui generis «paraíso fiscal» y el «país de servicios» que, como contracara, no necesita para funcionar a los tres millones de uruguayos.

Desde ahí partió la política de marginación que hoy ensombrece al país habiendo provocando daños irreparables en miles de familias que ya no saben cómo encontrar mecanismos para su sustento diario.

Lo más lamentable, dentro de ese marco de funcionamiento perverso, es que haya «técnicos» que en lugar de sumarse a la tarea de reconstrucción nacional, sigan teorizando en el desierto sin tener en cuenta que muchas de sus propuestas tendrían una repercusión nuevamente negativa sobre la gente, multiplicando la marginación.

Ni siquiera tiene en cuenta que además de aquellos a quienes no les importa el desastre para aumentar el lucro, están los «irresponsables» que se aferran a cualquier idea peregrina para experimentar, afirmando que esas medidas son tomadas en el camino correcto.

Y ello nos alarma pues el país se encuentra en el cuarto año de crisis, caminando en un filo de navaja demasiado peligroso para experimentar medidas sin un resultado cierto. *

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