Don Leopoldo: cero en historia

Hemos leído en muchas ocasiones a don Leopoldo sobre su querido Partido Nacional, sobre el problema vasco y otros temas de actualidad. Esta vez ha incursionado en el trágico conflicto del Cercano Oriente que angustia a todas las personas de bien del mundo entero. Y lo ha hecho muy mal, posiblemente por falta de información o por haberle llegado algunas versiones tergiversadas de la historia que por ahí corren.

Como el espacio es escaso, paso a exponer en forma sintética, los principales errores del articulista que quiere «refrescar la historia».

1): La pequeña zona geográfica conocida hoy como Palestina, en la más remota antigüedad se denominaba Canaan y sus habitantes de lengua semítica conocían la agricultura y vivían en ciudades que se gobernaban a sí mismas, al estilo de la época. La región fue conquistada varias veces por imperios poderosos como el Hitita, de Mesopotamia y Egipto porque era un «lugar de paso» que permitía ir de Asia al Africa y viceversa. Hacia el 1250 a.d.C. grupos seminómades de pastores que vagaban en los límites de la «zona fértil» y se conocían como hebreos (también de lengua semítica) penetraron en la región, se mezclaron con los cananeos, desplazaron la religión politeísta imperante e impusieron una religión nacional basada en un «pacto» entre el pueblo y su Dios protector. No hay «palestinos» por ningún lado.

2) Los filisteos no tenían nada que ver ni con los cananeos ni con hebreos, porque eran «pueblos del mar» de origen egeo (griego). Se instalaron en la zona costera y se enfrentaron con los hebreos o israelitas (hijos de Israel). De esa lucha surgió el Primer Reino hebreo, con Saúl primero y con David luego, quien en el año 1000 a.d.C. convirtió a Jerusalem en su capital. A la muerte de su hijo Shlomo (Salomón) el reino se dividió en dos: el reino de Israel al norte y el reino de Judá al sur. El primero cayó en manos de los asirios y el segundo en manos de los babilonios. No había «palestinos» por ningún lado.

3) Los persas, con Ciro el Grande, permiten a los hebreos cautivos en Babilonia volver a su tierra y reconstruir Jerusalem. Luego de la dominación persa, sobrevino la de los generales griegos de Alejandro quienes no pudieron evitar la insurrección nacionalista de los judíos dirigidos por los macabeos (que don Leopoldo pasa olímpicamente por alto) y finalmente se impuso el poderío de Roma, que convirtió a la zona en una provincia llamada «Judea» porque sus habitantes eran judíos y practicaban la religión judía.

En el 66 de la era cristiana se produjo el gran levantamiento judío (nacionalista) contra Roma, que fue aplastado por la fuerza. Pero aún así una gran parte de la población judía siguió habitando el territorio, junto a romanos y los primeros cristianos. De «palestinos» nada.

4) Pasaron los siglos, la decadencia romana permitió la llegada de los cristianos bizantinos, de los persas y finalmente de los árabes (de Arabia) 1.600 años después del rey David. Los árabes impusieron la religión musulmana en la zona aunque respetaron –como era su costumbre– la presencia de cristianos y judíos. la región perteneció al Califato omeya de Damasco primero y luego el califato abasida de Bagdad. Nunca hubo algo parecido a un estado «palestino».

5) En el 1099 los cruzados ocuparon Jerusalem, exterminando a sus defensores judíos y árabes que la defendieron hombro con hombro. Implantaron el reino feudal de Jerusalem situado en «Tierra Santa» denominación medieval para el territorio. De «palestinos» nada.

6) Los cruzados cristianos fueron expulsados por el musulmán Sultán Saladino y la zona fue ocupada luego por los mamelucos de Egipto, por los turcos desde 1517 y finalmente por los ingleses desde 1917.

7) La historia reciente debería ser mejor conocida por la abundancia de información. El nacionalismo judío (sionismo) surgió como consecuencia del antisemitismo reinante en Europa y pretendió el reencuentro de los judíos europeos con aquellos judíos que sí vivían en la vieja patria histórica. El nacionalismo judío fue enfrentado por un nacionalismo árabe que se originó a partir de los escritos de un árabe cristiano residente en París. 8) Las falsas promesas de Inglaterra fueron formuladas al rey Hussein de Arabia y fue a esa península hacia donde viajó Lawrence (llamado precisamente de Arabia) para organizar y preparar militarmente a los árabes, aunque en secreto ya la católica Francia, la protestante Gran Bretaña y la ortodoxa Rusia zarista habían resuelto quedarse con los restos del Imperio Turco (Pacto Sykes-Picot).

9) Inglaterra inventó el reino de Transjordania arrebatando la mitad de Palestina al «hogar nacional» judío y luego inventó a Irak para colocar allí como rey a otro hijo de Hussein de Arabia.

10) La colonización judía en palestina (como la llamaban los ingleses) desarrolló la economía e hizo surgir la riqueza de una raza tradicionalmente pobre y atrasada. Miles de árabes de los países vecinos vinieron a vivir allí porque mejoraban su calidad de vida. Muchos abuelos o bisabuelos de los actuales palestinos eran egipcios, jordanos, libaneses, sirios, iraquíes, etc.

11) Después de la II guerra Mundial los judíos se levantaron en armas contra el Imperio Británico que impedía la llegada de los sobrevivientes judíos de los campos de concentración nazi. Esa verdadera guerra antiimperialista fue apoyada con el voto de la URSS, de Ucrania, de Bielorrusia, de Estados Unidos y de Uruguay, además de la mayoría de los países latinoamericanos, cuando la ONU trató el tema de la partición.

12) Los judíos aceptaron la Resolución Nº 181 y en mayo de 1948 crearon su Estado al cual llamaron Israel. Los árabes, en lugar de crear su Estado y llamarlo Palestina, rechazaron la resolución y atacaron al flamante Estado judío. La guerra de 1948 terminó con una derrota para los países árabes agresores. Transjordania ocupó militarmente Judea y Samaria y una parte de la ciudad de Jerusalem y pasó a denominarse Jordania. Egipto ocupó militarmente la zona de Gaza. Ninguno de estos países árabes creó un «Estado palestino». No es extraño entonces que Uruguay no haya reconocido al Estado de Palestina porque hasta hoy no existe. El fundamentalismo terrorista palestino lo ha impedido, haciéndole el juego al fundamentalismo de derecha israelí que tampoco lo quiere.

13) En mi opinión personal, ahora sí existe un pueblo palestino, con conciencia de tal. Se ha formado por el calor de la lucha impulsada por sus dirigentes contra Israel y en el propio rechazo de sus «hermanos» árabes que no vacilaron en masacrarlo como en «el setiembre negro» de 1970 en Jordania. Como soy favorable a la autodeterminación de los pueblos creo que debería existir un Estado palestino, pero no sobre el cadáver del Estado judío, sino conviviendo con éste, con fronteras claras y desmilitarizadas.

14) No hay salida militar para este conflicto. Si se elige guerra se tendrá guerra. La única salida real y aún posible –pese a las muertes en ambos bandos– es una solución política, mediante la cual ambos pueblos puedan convivir aunque no se amen. El atentado terrorista contra civiles inocentes sólo conduce a una dura represalia. Esta, a su vez, produce más «mártires» suicidas que pierden su joven vida. Es un infernal «círculo vicioso» que sólo favorece a los enemigos de la paz y a los mercaderes de armas.

Don Leopoldo ha demostrado que debería ocupar su tiempo en escribir de otros temas. Y como termina con un viva, yo haré lo mismo. ¡Viva la amistad entre los pueblos, viva la convivencia pacífica entre los hombres de buena voluntad! *

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