La recolección de residuos y los derechos de los vecinos
CRISTINA FERRO
La Dirección de Desarrollo Ambiental con el ingeniero Lazo ejerciendo allí la más alta responsabilidad, continúa ocultando a la población la verdad de la realidad ambiental montevideana y de las alternativas que encierra en este caso la instalación de los contenedores de la licitación que se abrió el 1º de febrero a esos efectos y la decisión de la Intendencia de que se realice el 80% de la recolección mediante el sistema de contenedores.
La situación del sistema de recolección de la basura en la ciudad se está transformando cada vez más en un caos organizado, que justifica el cambio de una flota de camiones lista para el desguace y no precisamente por viejos sino por maltratados, objeto de un pésimo mantenimiento y de las inconvenientes compras de partes y repuestos inadecuados e inservibles.
Esto ha sido reiteradamente denunciado por funcionarios municipales, uno de ellos especialmente cuidadoso de su trabajo como mecánico de los talleres municipales que lo denunció a sus superiores, al propio intendente quien le agradeció y felicitó por su interés y cuidadosa defensa de los bienes que se le confiaban, a la Junta Departamental y a la prensa cuando ésta le consultó sobre la autenticidad de sus dichos en la Junta Departamental.
Este funcionario por insistente y honesto, por haber recibido felicitaciones del intendente y por haber defendido su trabajo y los intereses de los montevideanos, económicos y de seguridad ya que un camión recolector en mal estado es un peligro inminente para automóviles y peatones como se traduce permanentemente en los partes policiales, por todo eso, fue sancionado con 15 días de suspensión por declarar a la prensa que simplemente transmitió lo que denunció el funcionario a todas y cada una de sus jerarquías más de una vez.
Así se sanciona en la Intendencia a los que no saben callar cuando le conviene a la administración.
Ahora Montevideo va a recibir en corto tiempo sus nuevos contenedores y sus nuevos camiones lo que lleva el gasto de la División Limpieza a una previsión presupuestal superior a la de Vialidad, a la de Saneamiento y a la de Salud y Programas Sociales.
En efecto, se reserva para la División Limpieza Urbana la suma de U$S 36,5 millones para este año, para sustentar una experiencia que puede terminar como la de los contenedores en Pocitos. Desastrosa.
Los contenedores que se van a instalar en Montevideo, según lo dicho por el director de la División Limpieza Fernando Nopitchz en la Comisión de Higiene de la Junta Departamental, van a serlo a razón de 1 por cuadra, pudiendo instalárseles en la esquina o en la mitad de la cuadra según consideren los técnicos municipales, pero dejando en claro que ningún vecino caminará más de 40 metros para arrojar en ellos todo tipo de basura que genere en su domicilio, lo cual significa como primera resultancia la desvalorización inmediata de la propiedad que reciba el regalo de un contenedor en su puerta.
Allí no solamente concurrirá a cualquier hora todo el vecindario sino que los niños y las personas mayores o cómodas que no tengan el ánimo o la fuerza para accionar el pedal dejarán la «bolsita» al costado del contenedor.
Luego llegarán como siempre, los perros y gatos vagabundos o del vecino y los clasificadores de residuos que estarán habilitados por la Intendencia para trabajar y clasificar en los contenedores, lo que seguramente convertirá el entorno de cada contenedor en un «minibasural» privado que obligará a soportar olores, insectos, perros, gatos y roedores al sufrido propietario que para eso paga sus impuestos. ¿O será para todo lo contrario?
De modo que de aquí en más cuando se promocione una vivienda se dirá: «Con basural propio incluido» a efectos de potenciar las posibilidades de que el futuro comprador se sienta en el primer mundo.
En efecto, dice la Intendencia que en Europa y en Estados Unidos este sistema de recolección es el que impera.
Lo que no dice la Intendencia, (léase lo que oculta el ingeniero Lazo), es que en esos países no se combina ese sistema con el trabajo de los recolectores y que en muchos de esos países se solicita a la población la previa clasificación domiciliaria a efectos que no llegue al contenedor la basura orgánica que se deposita en el frente de cada vivienda.
Todo esto indica que se necesita imperiosamente la intervención de la Intendencia a favor de la preservación de los derechos de los vecinos de Montevideo a una ciudad limpia y a veredas y calles limpias, (no sólo es obligación de la Intendencia recoger la basura sino lo es también mantener limpia la ciudad), no intentando aplicar como válidos modelos que no son tales como sucedió en Pocitos, lo que termina indefectiblemente en el fracaso y en el despilfarro de los dineros de los montevideanos comprando contenedores y camiones que luego se transforman en inservibles.
Pero de igual manera se necesita con la misma o mayor urgencia una acción de la Intendencia a favor de los clasificadores, a los que va a censar no para organizarlos para una mejor tarea, sino para confirmarles su patente de circulación, (impaga y sin multas posibles por cierto), por las calles de Montevideo, despreocupándose de lo que debería ser su cometido: dignificar la tarea de quienes hoy, muchos aún sin quererlo se ven obligados a realizar esta nada envidiable tarea.
La Intendencia quiere confundirnos y apela a nuestra sensibilidad para mantener a los hurgadores en la calle «debido a que ese es hoy en circunstancias tan difíciles para el país su única fuente posible de trabajo».
Lo que en realidad quiere la Intendencia es mantener a los ojos de los montevideanos el contraste entre quienes están en tan difícil situación y quienes por lo menos mal o bien tienen otro tipo de ingresos.
Pudiendo y debiendo retirar a los clasificadores de la calle para evitar el permanente riesgo de accidentes, para mejorar las condiciones de higiene de la ciudad y por sobre todo para rescatar de la informalidad a la formalidad más digna y más redituable a esos trabajadores, los utiliza con fines políticos, para mantener el discurso político y la confrontación social.
Hemos ofrecido nuestro concurso personal a todo esfuerzo que desde la administración se haga para tratar de instalar espacios apropiados para que trabajen los clasificadores, plantas de reciclaje como existen en muchas otras ciudades que han atravesado circunstancias semejantes a las nuestras, o cualquier tipo de solución que suponga un cambio radical y efectivo de la problemática del clasificado en la vía pública y la circulación de carros, muchas veces conducidos por niños por las calles de Montevideo. Esperamos que se demuestre de una buena vez por parte de la administración frenteamplista de Montevideo, que se piensa efectivamente en los trabajadores y en los montevideanos y no en mantener los espacios de poder político que tanto desprecian algunos de sus líderes en el discurso y tanto adoran cuando los ocupan. *
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