Otra decisión desacertada
El ministro de Economía Alberto Bensión sigue sorprendiendo con sus acciones destempladas, fuera de lugar, torpes, destinadas siempre a poner palos en las ruedas de cualquier elemento positivo, logrando que la pobreza –al igual que sus ideas en materia económica– no sea otra cosa que un lugar común entre los uruguayos.
Ahora, el titular de Economía y Finanzas, cada vez más solo con sus ideas, se atrevió a violentar una decisión del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, que luego de un trámite que llevó varios años, falló a favor de la Universidad de la República, determinando la vigencia de una Ley de 1992 que exonera al ente de pagar aportes patronales.
La resolución del Tribunal de lo Contencioso Administrativo se remonta al pasado mes de noviembre del 2001, y dictamina que el Banco de Previsión Social deberá devolver a Universidad 120 millones de dólares por el cobro indebido de dicho aporte, desde el año 1992, en que fue aprobada la Ley No 16.390, que la exoneró de los mismos. A pesar del amparo legal, el BPS en aquella oportunidad desconoció la norma y obligó a que se siguiera pagando dichos aportes.
En noviembre la decisión de la Justicia administrativa puso las cosas en su lugar. La Universidad no debía pagar esa abultada suma que significa el 19 por ciento de su rubro de sueldos. Fue allí donde apareció la mano de Bensión, ministro de Economía no de un régimen de facto, sino del gobierno del doctor Jorge Batlle. No solo se negó a que se cumpliera con la ley y su ratificación dada por el Tribunal de lo Contencioso, sino que manifestó su molestia porque la Universidad recurrió a la Justicia para aclarar la discrepancia. Pero el ministro no se quedó allí. También desconoció otro rubro del que la Universidad está exonerada, que es el pago del 1 por ciento para el Fondo Nacional de Vivienda.
¿Cómo es posible tanto autoritarismo? La democracia se basa en el respeto irrestricto de las leyes y no en la antojadiza interpretación que haga un funcionario, que no tiene en este caso ningún derecho a hacerlo. Claro, como Bensión tiene en sus manos aprobar la provisión de partidas, actúa de facto, violentando la ley y una clara decisión del Tribunal de lo Contencioso, logrando con ello que la Universidad no pueda desarrollar algunos proyectos, ni mejorar el rubro sueldos de sus docentes y funcionarios, quizás los peor pagos de la administración pública.
El ministro de Economía está en falta con los uruguayos. Su plan económico, con el cual el gobierno de Batlle prometió que el país en poco tiempo retomaría la senda del desarrollo, fracasó de manera rotunda. Ya ingresamos en el cuarto año de destrucción de riqueza, proceso que ha sido rematado con la seguidilla de ajustes recesivos aplicados en medio de la recesión, lo que nos hizo a todos mucho más pobres, dándole un golpe de gracia a la producción nacional.
Un legislador nacionalista manifestó su intención, luego de que se compruebe en los hechos el fracaso del nuevo ajuste, de proponer la destitución del ministro. Si es sólo por ello, le aconsejamos que ya comience a pensar los argumentos para concretar lo que es una necesidad para el país.
Entre la infinidad de los que se podrían manejar, cuestionando la idoneidad del ministro y su orientación económica perversa, ahora se deberá sumar su desapego a lo establecido por la ley y su desprecio por la democracia.
Ese día todos en este país respiraremos una bocanada de aire fresco. *
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