LOS ACUERDOS BILATERALES PONEN EN TELA DE JUICIO LA VIGENCIA DEL BLOQUE

El Mercosur en el CTI

En nuestro editorial de ayer se hizo referencia al optimismo con que el doctor Batlle anunció el comienzo de las negociaciones para lograr un acuerdo bilateral de libre comercio con los EEUU. En la prensa de hoy (no toda, puesto que el matutino El País omite prudentemente la información) se da cuenta de las expresiones del embajador brasileño en Buenos Aires en referencia al mentado acuerdo.

El diplomático fue terminante al afirmar que si nuestro país desea obtener un acuerdo comercial bilateral con EEUU, debe abandonar la unión aduanera Mercosur, en razón de disposiciones claras que proscriben negociaciones por fuera del bloque.

Si bien cuestionamientos de esta naturaleza estuvieron ausentes en la cumbre presidencial, no es aventurado suponer que el influyente funcionario de Itamaratí asumió la ingrata tarea de exponer la verdadera opinión del gobierno brasileño.

Nuestro presidente salió al cruce de tales cuestionamientos aduciendo que el tratado que se propone cerrar con EEUU en nada difiere del que gestiona Brasil con México, del mismo modo que nadie ha cuestionado que Chile esté a punto de concluir uno también con EEUU.

El argumento parece bastante pueril. Sin desconocer la urgente necesidad de buscar mercados alternativos, un acuerdo bilateral significa una clara violación al estatuto del Mercosur. Y no es de recibo aducir que como otros miembros de la unión aduanera han ignorado esa disposición, nosotros podemos hacerlo. Cuando alguien se aparta de las normas, lo que corresponde es denunciar esa infracción y exigir que se cumpla con lo firmado, y no proceder de la misma manera que el transgresor.

En definitiva, lo que está en tela de juicio es el propio Mercosur como herramienta válida de desarrollo y crecimiento, en la medida que sus miembros parecen dispuestos a pasar por encima de los estatutos no bien alguna de sus normas resulta un obstáculo a sus intereses. De poco vale la solemnidad de las cumbres presidenciales, los apretones de manos, las rimbombantes declaraciones y los juramentos de lealtad.

La realidad está indicando otra cosa. Y ante esa realidad, habría que proceder a una revisión y a un aggiornamiento de las condiciones y de las bases sobre las que se asienta el Mercosur. De lo contrario, la actual situación puede conducir directamente a la muerte de la unión aduanera. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje