El día que Lacalle se puso el saco…
LEON LEV*
El XXXI aniversario del Frente Amplio lo encuentra en un momento muy importante de su vida política. El acto aniversario fue relevante, tanto por el marco de público, como por el contenido de la oratoria.
Ubicado en el corazón del pueblo, como ùnica oposición-alternativa al actual gobierno de coalición, tiene el desafío de escuchar la voz del pueblo en sus variadas manifestaciones, acosado por una grave crisis nacional y regional.
La inteligencia con que encare los próximos años pondrán a prueba su capacidad de acceder al gobierno.
También su capacidad autocrítica para superar insuficiencias y limitaciones, entre las cuales están las exclusiones, como en el caso de Confa, hecho irritante e injusto.
Pero hechos como la recolección de las firmas para el plebiscito sobre el destino de Ancel y Antel, el paro general parcial y la marcha a Punta del Este, y la propuesta de una concertación para el crecimiento productivo hecha por decenas de sectores empresariales, muestran la potencialidad y vitalidad del actual momento político y social.
Que este hecho es analizado permanentemente por los partidos de la coalición gobernante no es novedad.
Hoy quiero compartir con los lectores una sabrosa crónica de El Observador, del día jueves 7 de Febrero, página 13, que relata la reunión del Herrerismo para analizar la s propuestas del P. Ejecutivo, asignándole el título «Tope de inversiones genera malestar en varios ministros».
Cuando la discusión se » picó un poco» sobre la aplicación de los nuevos impuestos , el ex-presidente Lacalle» señaló que le corresponde al P. Colorado la tarea de aplicar los gravámenes». A renglón seguido destaca la crónica:
«En determinado momento de la discusión sobre el futuro electoral un dirigente dijo que ‘ya ganó el Frente Amplio’.
‘Bueno, entonces yo no tengo nada que hacer’, respondió Lacalle, al tiempo que recogía el saco y sus papeles».
«Luego de ello se levantó de su asiento y comenzó a retirarse. Los herreristas le gritaron que no se fuera y que todo había sido una confusión. Lacalle volvió a su lugar y siguió la reunión».
Haya sido una confusión o no, el hecho es ejemplificador de la contundencia de las fuerzas progresistas y de izquierda representadas en el Encuentro Progresista-Frente Amplio, en el actual escenario político nacional.
Pero despacito por las piedras.
Una cosa es que tengamos en cuenta las potencialidades, pero sería ingenuo e imperdonable caer en la soberbia y en el triunfalismo.
Cuando más avanzamos, más generosos debemos ser para incorporar a todos los sectores que hoy sufren el neoliberalismo y quieren cambiarlo.
Si los adversarios están nerviosos actuemos con tranquilidad y pensando en la nación, en las necesidades de la población, en especial de sus sectores mas afectados y en la estabilidad democrática.
La modestia, el trabajo incansable, la movilización de la sociedad y no subestimar a los adversarios, son componentes imprescindibles de nuestra estrategia.
Cuanto más amplios seamos más profunda será la transformación histórica que podremos producir.
* Alianza Progresista, Lista 738 EP/ FA
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