II Foro Social Mundial
LEON LEV
Otro mundo es posible… si la gente lo quiere. La segunda edición del Foro Social Mundial, expresión mejorada y ampliada del I Foro, fue una victoria de las fuerzas sociales y políticas que queremos un Nuevo Mundo con Paz, Democracia y Justicia Social.
Luego de los sucesos de Génova, que derivaron en la muerte trágica de un joven y serios desórdenes, parecía que el movimiento antiglobalizador podía entrar en un impasse.
Porto Alegre demostró que se pueden reunir multitudes, más de 50.000 participantes inscriptos, realizar demostraciones de masas, como la marcha inaugural o la manifestación contra el ALCA, debatir seriamente, elaborar propuestas y hacerlo pacíficamente y con alegría.
La alegría de luchar contra la injusticia y la exclusión social, y la esperanza de unir voluntades para derrotar el modelo neoliberal de concentración económica y exclusión social.
Mientras en Nueva York se reunían los ricos y poderosos, en Porto Alegre lo hacíamos los pobres y numerosos.
Se terminó la soberbia del Foro anual de Davos, para reconocer que la pobreza y la falta de esperanza es la principal causa de los problemas de la humanidad.
Las recetas del FMI y del «pensamiento único » o del Consenso de Washington han causado desastres sociales que llevan a que 4.000.000.000 de seres humanos vivan en condiciones difíciles o a llevar a la quiebra a un país rico como Argentina.
Como bien escribió Lula: «Porto Alegre es una demostración inequívoca y sorprendente, de renovación política y cultural, de organización de las fuerzas sociales, de propuestas políticas concretas y de la alegría de vivir de la sociedad civil internacional».
La condena al terrorismo ha sido inequívoca: «No existe en la Historia ningún acto de terrorismo que haya ayudado a la izquierda».
Pero los defensores de la globalización neoliberal intentaron después del 11 de setiembre imponerle al mundo una nueva fase del pensamiento único: «Quien no apoya la política de guerra del presidente Bush está con el terrorismo», buscando criminalizar los movimientos sociales, ONGs, sindicatos, iglesias, partidos políticos y millones de ciudadanos que s e oponen al neoliberalismo.
«Los políticos neoliberales estuvieron más de diez años prometiendo crecimiento económico y mejor nivel de vida a los pueblos, mientras sus gobiernos debilitaban el rol del Estado, socavaban la soberanía nacional, privatizaban a » precio de banana» y mucha corrupción empresas estatales construidas por generaciones y se sometían totalmente al Consenso de Washington y a las directrices del FMI».
La violencia que genera este tipo de sociedades atormenta y victimiza principalmente a los pobres, pero también a las clases medias y a las minorías ricas de las sociedades.
Es imprescindible un golpe de timón que ataque frontalmente la pobreza y la desocupación, y al decir del experto de OIT, director general, el chileno Juan Somavía, el trabajo decente es la prioridad número uno.
La paz con justicia social es la base para la solución de los conflictos internacionales y la democracia el camino para dirimir los conflictos sociales.
La sociedad civil en sus distintas expresiones pidió la palabra en Porto Alegre.
Las minorías étnicas, los trabajadores, las mujeres, los jóvenes, los defensores del agua como bien común, los campesinos sin tierra, los ecologistas, los ATTACs y tantos otros , demuestran cómo la gente se organiza en torno a problemas concretos. Se discutió la relación de los movimientos sociales y los partidos políticos.
La cultura dijo presente– En paralelo al II FSM tuvo lugar un riquísimo programa cultural. Desde el mensaje inaugural de Eduardo Galeano al discurso escenificado en el acto final del escritor portugués José Saramago.
En el escenario de Por do Sol (Puesta del Sol) participaron grupos brasileños como Afro Tchè, Malabares, bandas de rapperos, conjuntos nativistas, Fito Paez y Los Pericos (Argentina), artistas de Colombia, Nicaragua y otros países.
Decenas de miles de jóvenes se sintieron convocados, desde el Campamento Internacional a su presencia alegre en los espectaculos culturales y en los debates.
Personalidades científicas y sociales como Noham Chomsky, hicieron llegar su voz autorizada y ponderada.
La violencia, ingrediente de la vida social y política de Brasil
Mientras se desarrollaba el II Foro Social Mundial tuvo lugar un hecho grave de violencia. El día sábado 2 de Febrero, la sede nacional de la CUT (Central Unica de Trabjadores), en San Pablo, fue copada por diez individuos encapuchados y con armamento pesado, algunos disfrazados de policías, revisaron todo el edificio, se llevaron cajas fuertes, computadoras, archivos y otros equipos.
» Tal como la población brasileña, la CUT fue víctima de la violencia que crece vertiginosamente, principalmente en el estado de San Pablo. El país está cada vez más de rehén del crimen organizado», dice la declaración de la organización sindical. «Una serie de acontecimientos, como la muerte de decenas de dirigentes sindicales, como Aldanir dos Santos, miembros del Ejecutivo de la CUT, brutalmente asesinado con un tiro en la cabeza en diciembre pasado en Río y hasta hoy sin esclarecimiento, las muertes de los prefectos de Campinas, Toninho y de Santo Andrés, Celso Daniel, ambos del PT, buscan crear un clima de intimidación entre los que luchan por los derechos de los trabajadores y por un país con Justicia Social».
Si bien no es fatal la generalización de la violencia, se hace imprescindible alertar a la opinión pública internacional de estos graves sucesos y expresar nuestra solidaridad con el pueblo y la democracia brasileña.
A modo final
La canción del cierre del Foro rezaba «Un nuevo mundo es posible, si la gente lo quiere». Para que el deseo se haga realidad, la gente tiene que tener conciencia de su poder. Su capacidad de propuesta unida a su inteligencia y movilización. Un mundo se ha puesto en marcha, contribuyamos a su gestación. *
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