¿Dónde están las promesas del año 1999?
Los enfáticos anuncios del Presidente de la República han venido a confirmar que las líneas rectoras del pensamiento del ministro Bensión están vigentes.
El rechazo que aquellos anuncios del 24 de febrero por parte de algunos dirigentes y legisladores nacionalistas había hecho pensar –quizá soñar– con que la ofensiva fiscalista se moderaría bajo el influjo del sector político que aparece como más acotado por las decisiones del gobierno.
No fue así y la línea general de la acción de gobierno se copia a sí misma persistiendo en castigar con la voracidad tributaria del Estado al sector productivo y a las cuentas de los sectores populares.
El asunto tiene una serie de aristas que sin duda serán discutidas en el Parlamento, instancia que, en este terreno, tendrá la última palabra. Los debates parlamentarios tendrán sin duda la profundidad que el tema requiere y los expertos en materia tributaria nos ayudarán a todos a entender lo que está en juego.
No es pues desde el ángulo de la ciencia económica que nos proponemos comentar las palabras y los anuncios del presidente Batlle.
Nos interesa poner el acento en otro aspecto de la cuestión.
Han pasado apenas dos años de un gran debate nacional sobre la cuestión de los impuestos. Nos referimos a la que se desarrolló durante la campaña electoral de 1999 y en particular en el segundo y decisivo tramo final en el que se definió, nada menos, quién sería en los años siguientes el titular de la primera magistratura. Nos referimos al debate sobre el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas desarrollado durante la segunda vuelta del balotaje.
Como ser recordará, la discusión pública, por parte de los defensores blancos y colorados de la candidatura del doctor Jorge Batlle, no se centró tanto en la exposición de sus propios puntos de vista sino más bien en caricaturizar las propuestas del candidato del Frente Amplio-Encuentro Progresista, doctor Tabaré Vázquez.
Según los dirigentes blancos y colorados y el arsenal de usinas mediáticas que los respaldaron, el IRPF caería sobre los más pobres, lo pagarían los jubilados, aparejaría la ruina de la economía del país y otras bienaventuranzas.
Por las pantallas del oligopolio televisivo desfiló una trouppe entera de «expertos» que daban «informes calificados» sobre los males que se ocultaban en las propuestas tributarias de la oposición progresista.
Para decirlo con las palabras de entonces del doctor Jorge Batlle: «Hay que desenmascarar al Frente Amplio con el impuesto a la renta… Hay que decirle a la gente que se van a gravar todos los ingresos, se va a gravar a los jubilados(…) La propuesta del Frente –continúa Batlle– es aplicar el impuesto a todo el mundo. El que tiene menos va a pagar más y el que tiene más se va a escapar».
En cuanto a sus compromisos en relación a la cuestión impositiva las expresiones fueron breves, concisas, sin detalles. La clave para no abrir una discusión serena sobre el asunto era esa: discutir sobre el terreno de las propuestas de los progresistas y formular expresiones tajantes y definitivas sobre las propuestas propias.
En cualquier periódico de la época se pueden encontrar los ejes de las propuestas de Batlle:
«Hay que congelar los impuestos. Hay que bajar o congelar los impuestos. No más impuestos. Estamos en el techo de los impuestos».
No han pasado treinta meses de estas expresiones con las cuales se buscó –y se obtuvo– el acceso de las fuerzas conservadoras a la Presidencia.
Muy lejos han quedado aquellas palabras y aquellos compromisos.
Hoy, en el cuadro general de repercusiones que las propuestas impositivas contienen, hay que incorporar un valor agregado: el daño que se le hace a la actividad política, el descrédito que contribuye a sembrar sobre la palabra empeñada y la seriedad que rodea a la actividad política.
¿Cómo se sembró la crisis argentina? ¿Cuándo empezó la decadencia extrema del sistema político y de los políticos en el vecino país?
Tesituras como las que comentamos en nuestro país apuntan en el mismo sentido. *
PARA MEDITAR ANTES QUE LOS HECHOS SE CONSUMEN
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