Economía y recortes
LEOPOLDO AMONDARAIN
Brotó en el gobierno, en buena hora, un sarampión de economía y por ende reducción del gasto público. Espléndido. Es obligación de todo ciudadano cooperar con el gobierno sin necesidad de retribución alguna (como carguetes y demás menudencias con las que arreglan coaliciones y acuerdos políticos). Sólo basta el desinterés patriótico. En función de este principio, cumpliendo con nuestro deber, nos gustaría aportar algunas sugerencias e interrogantes.
Por ejemplo, ¿qué ha pasado con los «contratos de obra»? Millones de dólares se repartían allí y se ignora si se siguen obsequiando. Sin perjuicio de unos poquitos justificados, en su absoluta mayoría se otorgaban en forma muy pintoresca a gente que aunque conocida por sus parentescos y afines se ignoraban sus «especialidades» técnicas.
Si la memoria no me falla, en el «tecnificado» listado estaba el hermano de un Presidente de la República colorado y el hijo del secretario de la misma presidencia. A mayor abundancia detallista, el programa que contemplaba el contrato de marras se llamaba «Un niño y un libro». Lo cierto es que los personajes agraciados se llevaron por la «obrita» miles de dólares. Figuraba, también cuenta la historia, una hija del severo y recesivo en gastos ministro Bensión que prolijamente la renunció por abril de aquellos años.
Tampoco se escapaba el sonriente ministro del Interior con un hijo anotado, escribano Stirling.
El listado era entonces profuso, la hija del ministro de Defensa Brezzo sin aclaración técnica alguna, la esposa del entonces presidente de la Cámara de Diputados Washington Abdala, la diputada Glenda Rondán, la ex diputada Gloria Robaina y hasta la esposa del embajador en México Samuel Lichtenstejn entre otros. Muchos.
Si bien los contratos provenían de préstamos internacionales financiados por el BID, FMI, Banco Mundial, etcétera, engrosan la deuda externa y es obvio que hay que pagarla por el gobierno y el pueblo. Si se eliminan esos gastos, es notorio el importante ahorro que aliviaría la carga impositiva que se nos aplicará. Otro aspecto a tenerse en cuenta son los viajes al exterior de los legisladores y jerarcas del gobierno.
¿Se eliminaron en forma total y absoluta todos los paseos o sigue habiendo safaris con representantes de todos los partidos políticos para que no protesten y se les ocurra «deschavar»?
Como se sabe, no es a Isla Patrulla, Fraile Muerto o Caraguatá precisamente donde se acostumbra a concurrir. Se crearon además no obstante la publicitada reducción de cargos públicos, siempre en la línea de la economía indispensable, otros organismos.
Nada más ni nada menos que todo un Ministerio deportivo absolutamente innecesario.
De la vieja y prehistórica pero muy eficaz Comisión Nacional de Educación Física al actual Ministerio nunca se marcó la diferencia en dólares en que se gravó al Estado.
Hace alrededor de dos años que la deportóloga cartera tiene vigencia. ¿Cuáles son las reformas y reactivaciones realizadas, las mejoras creadas o los reultados logrados? Dos años es tiempo más que suficiente para ver beneficios que justifiquen las cuantiosas inversiones, que obviamente un Ministerio tiene. Máxime éste, que como creación, debió equipársele y organizarlo a nuevo.
La añeja Comisión Nacional, con todas las carencias presupuestarias que tenga, se defendió durante décadas y por cierto bien, costándole «chauchas y palitos» al Estado.
¿No sería un modo de economía volver a la antigua Comisión Nacional que al país le alcanzaba y hasta le sobraba? No lo consulté, pero sospecho que hasta mi viejo y querido amigo, el doctor Perogrullo, opina igual.
El servicio exterior tampoco se salva por el cierre de dos embajaditas de mala muerte. ¿Cuántos funcionarios hay y cuánto son sus emolumentos?
Este, nuestro modesto aporte ciudadano, es a los efectos de atacar cosas superfluas para evitar subas impositivas; entre otras, la de los combustibles con la cual se desatará una suba en cadena, como es obvio, encareciendo la canasta familiar vital para la población más carenciada que es justamente la que paga sin tener protección alguna política.
Esperamos que don Jorge tenga a bien agradecernos estas sugerencias, habida cuenta que son sin costo.
Sin ministerios, ni entes ni embajaditas. Todo gratis: somos amateurs. *
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