SOBRE "GORDURAS" Y RECORTES

La ética de un ajuste

Más allá de lo que significa como línea de política económica destinada a reducir las consecuencias de la crisis, el acuerdo para realizar «recortes» en la administración pública, al que parecen haber arribado los «socios» de la coalición de gobierno, existen algunos elementos que se convertirán, verdaderamente, en una prueba de fuego para las intenciones del gobierno.

Se afirma que ya se han acordado economías por 286 millones de dólares. Ahora hay que esperar que se haga la «prueba del siete», y ver si en realidad las «economías» que aplicará el gobierno tocan a los sectores que realmente son prescindibles como, por ejemplo, la mayoría de los contratos de obra y servicios, además del recorte de «gorduras», inadmisibles para un país que entró en su cuarto año de crisis, algunas de ellas denunciadas por LA REPUBLICA en su edición de ayer.

Hablamos, obviamente, de los verdaderos «ñoquis» existentes en los cuadros del Ministerio de Relaciones Exteriores, funcionarios que tienen misiones sin ningún tipo de sentido en varios países, ostentando cargos como agregados «civiles», quienes cobran sueldos diplomáticos por una tarea indefinida.

Cuando se conozcan los «recortes», esperemos que los mismos no alcancen a la compensación de 800 pesos que cobran los funcionarios judiciales, tema sobre el que alertó el presidente de la Suprema Corte de Justicia, doctor Gervasio Guillot, ni que se reduzcan los rubros para la compra de medicamentos en el Ministerio de Salud Pública, o se achiquen funciones básicas en la enseñanza, o se corten partidas de la Universidad de la República.

Desde hace largo tiempo se viene denunciando lo que ocurre en el Ministerio de Relaciones Exteriores, verdadero «comité» para el más jugoso acomodo político, que concreta misiones en el exterior con el único fin de hacer favores políticos a algunos privilegiados, a quienes se les inventan funciones que en la realidad no existen, con el único fin de justificar una millonaria erogación en dólares.

¿Para qué los agregados civiles? Sumemos también a ello: ¿para qué los agregados militares? ¿Alguien puede definir en verdad la razón de su onerosa existencia?

Si realmente estas economías están basadas en una política de sinceramiento, deben en primer lugar estar dirigidas a los sectores del Estado que son de un peso cuantioso y que su función es realmente inútil. Pedirle al gobierno medidas ejemplares en este aspecto, parece elemental.

Las economías que afectarán, seguramente, muchas actividades que hoy se realizan, empobreciendo servicios dirigidos a lo social, de ninguna manera pueden olvidar esas «obesidades», que además cuestionarán desde el punto de vista ético el ajuste que planea el gobierno.

Si se concreta un recorte y no se tienen en cuenta estos casos (y otros muchos que deben existir), todo lo que se haga estará éticamente invalidado. *

 

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje