No es cierto, señor ministro
VICTOR E. FERNANDEZ PUIG
En el espacio de «notas» del informativo «Hora Señalada» que se emite por cable a cargo del periodista Jorge Díaz, el día de hoy (14 de diciembre) se entrevistó al ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, ingeniero Carlos Cat.
Lamento enormemente algunas de las opiniones vertidas por el señor ministro, ya que no sólo no se compadecen con la realidad, sino que flechan la cancha y hacen que la imagen de un hombre ponderado en sus declaraciones, mesurado, se vaya desdibujando y dejando entrever un perfil para nada conveniente en un secretario de Estado.
Partimos de la base de que no siempre hay que estar de acuerdo con los lineamientos que se le imprimen a una cartera de gobierno o a una institución social.
Pero eso no amerita descalificar sin ningún tipo de pruebas al respecto y deslizar opiniones, que escuchadas así pueden formar una imagen del sistema cooperativo absolutamente falsa.
El ingeniero Cat, preguntado sobre el cooperativismo, explica, parcamente, en muy pocas palabras, que es un sistema que «demora mucho, hasta un año y medio y hay gente que no puede esperar ese tiempo».
Lamentamos la influencia que, se ve que con éxito, han logrado en el ministro algunos de sus asesores o colaboradores más cercanos. Preferimos pensar que esa no es una opinión propia del entrevistado, sino algo que le han «soplado mal» al oído y que él ha preferido no corroborar.
No quisiéramos pensar que hay, también en estas palabras una intencionalidad discriminatoria hacia este cooperativismo, ejemplo para el mundo, como la hay en las líneas de subsidio y sobre la que ya escribiéramos en esta misma página.
En primer lugar, digamos que es cierto, que hay mucha gente que no puede esperar más las soluciones del Estado, porque precisan vivienda para ayer. No es casualidad el crecimiento abrumador de los asentamientos marginales, en un país que no tiene crecimiento demográfico importante. Pero, lo que es más grave es que hay gente que no quiere esperar, porque las soluciones del Estado (llámese Mvotma) son de muy mala calidad, y por las cuales hay que esperar nunca se sabe cuánto y después, también hay que pagarlas.
Los conjuntos habitacionales que construyen sus «eficientes» empresas, señor ministro, demoran muchas veces mucho más que lo que demora una cooperativa (hablamos sólo del tiempo de construcción) y otras muchas veces, la calidad de los materiales, los espacios, los techos, las paredes y las terminaciones riñen con el concepto de vivienda digna del cual nos preciamos los uruguayos. Y por si eso fuera poco, de lo social nada.
Ni un espacio para dar lugar a la capacidad creativa de la gente, para desarrollar esas redes de solidaridad que sí les brindan nuestras cooperativas.
Ni un espacio para desarrollarse como seres humanos y menos aun como comunidad. Por el contrario, grandes bolsones de pobreza sin ningún tipo de alternativas para salir de la situación de marginalidad a la que se han visto arrastrados.
Podemos demostrar que con nuestros errores, pero con muchos más aciertos, las cooperativas legítimas, las que no están disfrazadas de cooperativas, brindan un producto mucho mejor desde el punto de vista arquitectónico y ni que hablar desde el punto de vista social, muchas veces sustituyendo al Estado en temas que tendría que cubrir éste.
Pero, también muchas veces, las «eficientes» empresas que le construyen al Estado, lo han dejado con el «clavo», sin terminar lo prometido, y otras tantas veces terminando mucho después de lo licitado y superando los costos originales. Y eso lo sabe muy bien alguno de sus asesores.
No queremos aquí plantear una oposición entre las cooperativas y las empresas de verdad, creo que el país precisa de ambas modalidades, pero, señor ministro, «nos obligan a salir».
Y si de apuro se trata, estamos de acuerdo, LA GENTE NO PUEDE ESPERAR TANTO TIEMPO. Por eso, sería hora de que el ministerio que usted dirige y el Banco Hipotecario del Uruguay se expidieran sobre el ACORTAMIENTO DE LOS TRAMITES que ha propuesto nuestra Federación, ya en épocas de su antecesor el actual intendente de San José y que nosotros se lo recordamos en todas y cada una de las reuniones que hemos mantenido desde que asumiera.
También sería la hora de que un Ministerio como el suyo, de alto contenido social, buscara con fuerza los ciento ochenta millones de dólares que le retiene Economía y Finanzas.
También sería hora de que los expedientes, que recorren treinta y tantos mostradores no tardaran días y hasta meses en salir de una oficina a la otra sin ningún motivo real y por el sólo hecho de que alguien se les sienta encima.
Y, señor ministro, usted lo sabe bien: soportamos heroicamente el recorte del año pasado sin hacerle ningún reclamo económico para no afectar los futuros créditos y sin embargo inauguramos dentro de los plazos del cronograma de obra original, con el sacrificio de «meterle» más horas de ayuda mutua a la obra.
Es cierto señor ministro LA GENTE NO PUEDE ESPERAR TANTO. Que eso no sea así, DEPENDE DE USTED. *
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