Parcheando

Escribe Carlos Bouzas

La sorpresa del fin de verano fue que de las cuarenta y tres casas que componen la cooperativa, cinco fueron entregadas por los usuarios, renunciando a ellas. Las razones fueron variadas: Uno de ellos había resuelto cerrar la imprenta porque «no da más». Otro quedó desocupado en la construcción y resolvió ir a vivir con parientes en el interior. Lo mismo resolvió el tercero, que, al jubilarse, se dio cuenta de que los nuevos ingresos no dan para pagar la cuota. Un cuarto –que ya venía apretado con la mensualidad– largó la esponja y pidió para cambiar su casa de tres por una de dos dormitorios. Y por último, el quinto, que también se jubiló, declaró que con unos ingresos de cuatro mil pesos no puede hacer frente a los dos mil quinientos de la cuota, aunque tampoco tiene una solución alternativa.

En otras oportunidades se habían dado situaciones de abandono por encogimiento de ingresos o pérdida de trabajo. Pero nunca fue tan masivo. Por eso es que desde hace unos quince días están en una especie de asamblea permanente.

Analizaron un convenio de subsidio que tiene el sistema de viviendas cooperativo con el Banco Hipotecario, pero es insuficiente para las situaciones planteadas.

No faltaron –en las intervenciones de los participantes en las asambleas– las invocaciones a los principios que han dado lugar e hicieron prosperar el sistema cooperativo de viviendas y, en particular, el de ayuda mutua, que es una solución auténticamente uruguaya. Pero claro: la vivienda es una de las necesidades; principal, sí; pero una de ellas. Y desde la cooperativa no se puede manejar la estabilidad de la fuente de ingresos de los usuarios.

No obstante, no hay que darse nunca por vencidos. Es necesario buscar salidas, parches, soluciones transitorias.

Con ese espíritu es que, el que se jubiló y no tiene alternativas, manifestó que si le confiaran a él el servicio de recolección interna de los residuos para colocarlos en los contenedores que están a la entrada de la cooperativa, con los pesitos que le dejaría esa tarea, podría continuar haciendo frente a la cuota.

La propuesta es un nuevo parche positivo. Pero claro: Ese servicio lo cumple actualmente otro cooperativista que también complementa sus ingresos. Por eso es que –ante la propuesta– hubo un largo silencio.

Hasta que el aludido declaró: «Bueno, está bien. Yo también necesito esos pesos, aunque no al extremo de tener que renunciar a mi casa».

Y siguen discutiendo. De prosperar esa última iniciativa se habrá salvado una de las renuncias. Aunque las otras…

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