¡No viven en Uruguay!

WASHINGTON LAURIA

 

Cuando uno los escucha y muy seriamente nos quieren convencer, nos damos cuenta de que este grupo de gobernantes están de visita en nuestro país. Lo más grave es que los conocemos desde hace mucho tiempo y unos con una camiseta colorada y otros usando su tradicional camiseta blanca, nos relatan expresiones que mirándonos a los ojos, aseguran sin ningún tipo de dudas. Verlos por televisión, escucharlos por radio o para peor leerlos en las mayoría de las publicaciones nacionales, nos parece mentira. Lo que queda escrito lo podemos releer y confirmar entonces la magnitud de sus dichos. Generalmente se apoyan en resultados de encuestadoras o consultaras nacionales, internacionales, de prestigio reconocido, contratadas expresamente para emitir juicios interesados y así poder asegurar cuál es la verdadera situación que enfrentamos los uruguayos. Para tener una opinión generalizada lo mejor es recurrir a la comparación continental y así llegar a la conclusión de que somos los mejores de América. Sin embargo los que hace años soportamos los sucesivos gobiernos que hemos elegido, nos damos cuenta de que cada día que pasa hay más pobres y que los ricos son cada vez más ricos. Si no hay pobreza, como asegura algún diputado-cantante porque los asentamientos los pueblan gente pudiente, por qué no se baja del coche y camina varias cuadras por cualquier barrio para constatar la realidad nacional. Del tema trabajo ni hablemos. Se pelean entre los ministros para demostrarnos que las estadísticas oficiales aseguran que mejoró el desempleo y hasta no tienen tiempo para recibir a los cañeros que por algo vinieron desde Bella Unión. Nunca podremos esperar acciones positivas hacia la masa trabajadora de alguien que actuó como representante de la banca en nuestro país. Ya vemos la opinión del actual secretario que aconseja hundir en la miseria a empleados públicos y jubilados, sin pedirle ningún apoyo a quienes están en mejores condiciones económicas. Hasta el máximo jerarca nos reconoce, sin ningún rubor, que estamos conviviendo con la jauría social de las AFAPs en su necesario examen de fin de curso ante las jerarquías marketineras del Uruguay.

Si los que pisamos el suelo uruguayo todos los días debemos enfrentar la incertidumbre del mañana, nos resulta evidente que las expresiones de estos compatriotas no son las reales, en verdad viven en otro Uruguay, ya que les permitimos que firmen los contratos de obra que quieran, que utilicen tantos pases en comisión como se les antoje, que entreguen la Terminal de Contenedores a quien les parezca, que abran embajadas en lugares innecesarios, que nos construyan una Torre de Antel al santo botón.

La Historia nos dice que estos camiseteros colorados y blancos nos miran a la cara unos días antes de la elección y después nos dan la espalda durante 5 años. Estamos cansados de que nos quieran convencer con fábulas de otros lados y que ignoren la realidad que aparece día tras día. Asumir un cargo de gobierno implica compromisos muy duros, poderlos cumplir requiere desarrollar la habilidad de equilibrio que permite que presupuestalmente la mayoría de la población obtenga la posibilidad de vivir dignamente. Si miramos hacia atrás, podremos observar que siempre la clase trabajadora y los jubilados han sido los eternos sacrificados. Ellos representan la materia que se debe destruir ya que les distorsiona el equilibrio económico y por eso ni se los consulta ni se los recibe. Su única utilidad es el voto quinquenal. Se va otro año y mueren más esperanzas. No quieren reconocer su fracaso, ya que ni con leyes de urgencia pudieron mejorar nuestro nivel de vida. Será mejor que bajen a tierra y se muden al Uruguay verdadero. O cambiamos el rumbo o nos hunden dentro de poco. *

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