LAS ASIMETRIAS SE ACENTUAN

El Mercosur se hace trizas

El Mercado Común del Sur (Mercosur) se ha hecho trizas. La macroeconomía de los cuatro países que lo integran es tan contradictoria, con precios relativos tan diversos, que son imposibles coordinaciones de cualquier tipo, como el mantenimiento de un arancel externo común que defienda a sus economías del ingreso de mercaderías a precio de dumping.

El ficticio mantenimiento de la convertibilidad en Argentina, y el precio del Real brasileño que sigue en una flotación «sucia» e inestable (se ha devaluado el 35% durante el presente año), a lo que se suma la crisis uruguaya, que es producto de una ortodoxia económica insoportable para el país, han liquidado toda posibilidad de competencia leal entre los cuatro países, quitando efectividad a la estructura arancelaria utilizada para la desgravación intrarregional y la protección ante terceros países, como los integrados a la Unión Europea y China.

A raíz de esta situación de descalabro, contra la cual parecería que ninguno de los gobiernos hace nada, se tuvo que postergar para el 20 y 21 del corriente la reunión cumbre de presidentes que, sin duda, tendrá muy poco para acordar.

Lo más impactante de lo ocurrido en los últimos días, fue la virtual confiscación de los depósitos bancarios, que si bien se mantienen nominalmente, no son de libre disponibilidad para los ahorristas o tenedores de cuentas corrientes en el mercado financiero del vecino país.

De acuerdo a cifras que ha manejado la prensa, son 5 millones y medio de cuentistas, otros 3 millones y medio de jubilados y algo más de 500 mil empresas contratistas, las que han visto bloqueadas las posibilidades de manejar dinero en efectivo. Por supuesto que luego de las medidas del último fin de semana, con la bancarización total de los depósitos, se está determinando un explosivo pasaje al «plástico» de cientos de miles de personas que, de lo contrario, no tienen forma de manejar los sueldos y jubilaciones que les son depositadas en el sistema.

Las disparidades entre los países son enormes. Argentina tocó ayer los 4.400 puntos de riesgo país, o sea que deberá pagar, al pedir créditos, inalcanzables 44 puntos sobre la tasa Libor. Ello contrasta con los 1.000 puntos de riesgo país en Brasil y los 300 de Uruguay, el país por el momento mejor posicionado, pero con el contrapeso de una economía paralizada y un aumento del déficit fiscal, que tiene consecuencia en la caída del consumo, lo que puede ser dramático en el futuro.

Obviamente todos los caminos que podría emprender el país vecino, determinarán más exclusión, marginalidad y miseria. La «convertibilidad» es insostenible, porque su mantenimiento se ha convertido en una operación ficticia, ya que no existe en la plaza argentina la misma cantidad de dólares que los pesos que están en circulación. En economía los equilibrios son indispensables y por ello, Cavallo intentó el doloroso mecanismo del «déficit cero» que, posteriormente, agravó con la virtual confiscación de los depósitos.

Ahora se maneja con una cada vez mayor reiteración el camino de la devaluación, ya que la llamada «dolarización» es prácticamente una misión imposible, porque de existir un desfasaje mayúsculo entre la cantidad de pesos y dólares, es imposible reconvertir la economía a manejarse con una sola moneda.

Si igualmente se hace, porque en Argentina todo es posible, es de imaginarse quiénes pagarán el nuevo desequilibrio. *

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